Reto literario 3

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Eljovenperpetuosabio
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Re: Reto literario 3

Mensaje por Eljovenperpetuosabio »

Sebastián Luque - iz escribió: Sab Nov 19, 2022 8:12 am 3

Cuando un vehículo como el interviniente ya pasó las tres décadas es meritorio un control más profundo y una atención más constante. Desde el vamos no estaba en condiciones... Si a eso le sumamos la impericia, la temeridad al volante, el consumo de alcohol… ¡Vaya combinación! Y, cierto es, que tenía capacidad para cuatro personas y allí dentro viajaban siete mayores, incluyéndole a usted. Sí, sí, no se desentienda del asunto porque usted iba en el asiento del acompañante. Es lo más sencillo, ¿no? “No me está hablando a mí, no me lo dice a mí”. No, se lo estoy diciendo a usted. Las imágenes de los negocios cercanos son claras: usted iba en el asiento del acompañante.

Ahora bien, ¿no sabe usted que debe usar el cinturón de seguridad? ¿Qué es sumamente peligroso no usarlo? Sí, lo sabe, ¿verdad? Sí, sí, usted lo llevaba puesto. Pongamos que usted lo uso durante los más de trescientos kilómetros que llevaban de viaje. Pongámosle. Entonces, ¿a usted le parece prudente llevar a una amiga sentada en su falda, expuesta a la fatalidad? No, no, no, no me venga con la tranquilidad de la ruta, que la época del año ni nada de eso. Usted no debía llevar una persona en su falda.

Ya uno de los chóferes locales hablo conmigo y me dijo, con lujo de detalles, cómo venían zigzagueando, a los gritos y todos asomados por las ventanillas… Es un milagro que no hayan chocado con nadie. Gracias a Dios no chocaron a nadie. A esas horas de la noche muchos andan con los reflejos adormilados, ¿sabe? La verdad es que no entiendo cómo llegaron hasta aquí ilesos.

A ver, acompañante, ¿me puede explicar qué es lo que pasó? Sí, sí, lo espero. Tómese su tiempo.

¿Nada? ¿No me va a responder? ¿Solo va a seguir leyendo en su pantalla? Bien, está bien, está en su derecho. Todos pendiente de sus derechos, pero de las obligaciones… ¡ah, esas sí que se las olvidan!

La explosión ocurrió pasadas las veintitrés treinta… Sí, sí, no abra los ojos así que esto usted ya lo sabía. Sabemos de usted que bajó del automóvil en cuanto ingresaron a la estación de servicio. Testigos que salían después de cargar combustible nos indicaron que usted tambaleaba junto al cordón. Y que usted… déjeme buscar las palabras exactas… Ah, sí, aquí están: “amedrentaba a un perro arrojándole piedras”. Yo no lo puedo creer, ¿qué quiere que le diga? El perro de los Bella Vista es más bueno que el pan, ¿qué le pudo estar haciendo para que usted lo apedreara? No lo recuerda, ¿verdad? De seguro no se acuerda de nada. Dígame, ¿qué es lo que recuerda? Blanco total, ¿no?

En definitiva, si hay algo que yo no entiendo de usted es cómo publica una foto… Después del incendio, de la explosión, después de volar por los aires y quedarse inconsciente unos minutos… Usted se paró, vio el fuego, todo en llamas y va y se saca una foto y la comparte, agradeciendo por… “la noche de locos que tuvimos” y que quisiera… “que todos hubieran estado aquí conmigo”.

¿Sabe qué? Dejémoslo acá, la verdad ya no me interesa lo que tenga para decir.
La presencia de alcohol me hace pensar que puede que no sea psicópata. Lo digo por un video que vi hace poco, aunque hay diferentes características según a quien le preguntes. Me gusto el relato. Ahora, me pregunto cómo acabará la historia del detenido.
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Re: Reto literario 3

Mensaje por Eljovenperpetuosabio »

Reto 3: El tragador de espadas que se tragó una serpiente y terminó incendiando el circo


He tomado una decisión: este incendio será el principio del Día de Rendición de Cuentas de mis enemigos.

Soy consciente de que no soy un misántropo, pues de serlo no me identificaría con el Joker, ya que al igual que él tengo un código moral muy claro: solo atacó a quienes me atacan, traicionan o se burlan de mí. Un ejemplo de esto este circo al que pertenecía.

Desde niño, siempre he tenido problemas con los demás. A veces por cómo me comportaba, a pesar de que siempre me han gustado las niñas; otras por el hecho de que siempre he socializado más con las mujeres; en otras ocasiones por mi silueta que parece un poco femenina por un problema ortopédico y, a veces, por el simple hecho de intentar encajar. Durante los pocos meses que estuve en la universidad, pude sentir algo de calma, pues la gente era genuinamente civilizada. Me trataban increíble y parecía que por fin encontré mi paraíso terrenal, pero las deudas de mi padre me forzaron a cambiarme de carrera. De un estudiante de Arquitectura con un gran potencial pase a un barredor municipal. Después, descubrí que el Estado estaba promocionando becas todo pagadas para un número limitado de estudiantes. Eventualmente, logré mi objetivo lo cual me dio un gran alivio y pensé que, ahora, sí tendría mi final de cuentos de hadas tras tanto sufrimiento y el trato vulgar de la gentuza que, a veces, me tiraba la basura frente de mí.

La carrera a la que postule fue Arte Escénico... Hubiese deseado retomar Arquitectura, pero entre seguir barriendo las calles para la gentuza malagradecida y estudiar arte, definitivamente opté por lo segundo. Todo fue increíble, pues si bien uno que otro infrahumano me molestaba, estos dejaban el curso a los pocos días. Lo curioso del asunto es que siempre dejaba de verlos antes de los siete días. Algunos acababan desapareciendo, otros se iban del país, mientras que otros, menos afortunados aparecían muertos. Estos últimos morían de una forma muy sospechosa, pues uno de los elementos que siempre guardan en común, aparte de que los cortes, mordidas y una que otra acción que daba la impresión de que se veía el cadaver de un monstruo, si no fuese por la presencia de cabello humano en cabezas que siempre tenían símbolos extraños.

Como eran mis acosadores, era obvio que la Policía me haría interrogatorios; sin embargo, gracias a una voz que desde mi infancia se manifestaba en mi cabeza y, a veces, en lugares de mi cuarto, lograba mantener la calma y con las fotos y videos que me decía que debía tomar y grabar tenía la cuartada perfecta.

Después de tantos esfuerzos en salir en televisión y audiciones para teatro, acabe trabajando de payaso, pues eso dispone de cierto conocimiento de Arte Escénico... Lamentablemente, me tocó juntarme con gente que acabaron siendo la versión cirquense mis acosadores y lo peor de todo es que 7 de ellos eran de allí. El peor de todos era Ricardo, el maestro de ceremonias quien no dejaba de burlarse de mi caminar y, a veces saboteaba mis trucos para que los barriobajeros del público me tiren su basura. Sin embargo, las cosas no acaban allí, pues como el presupuesto era limitado y mi número era el de menor importancia, me veía obligado a participar en diversos ámbitos del circo como ser el sujeto de pruebas de los lanzadores de cuchillos por quienes casi pierdo una de mis orejas y un dedo del pie o limpiar las jaulas de los leones quienes siempre intentaban morderme la cabeza. Daba la impresión de que hasta los animales me veían como un saco de boxeo en el cual podían desahogar sus tensiones. Nunca entendí por qué los animales no me quieren hasta el día del incendio.

Tras varios días siendo humillado, llegué a mi primer apartamento, pues quería librarme de mi padre quien nunca intentó ayudarme con retomar mi carrera. En realidad, era una casa de cemento en los cerros que rodean Lima. A veces, me arrepentía de mudarme por la gentuza barriobajera que eran peores que quienes botaban su basura en mi cara. Desde que me mude, botaban su basura por mi casa y cuando les reclamaban me insultaban o hasta me golpeaban. Como sea, resulta que cuando estaba por irme, recordé todo lo que había sufrido y seguía sufriendo, por lo que empecé a llorar y a rogar que se me vuelva hacer justicia como se me hizo durante la universidad, pero con la diferencia de que esta vez ocurra algún milagro para que pueda irme de esta vida.

—Tranquilo, Tadeo —dijo la voz detrás de mí—. Voy a ayudarte como lo pude hacer durante la universidad.

Traté de verlo, pero, por primera vez, pude sentir parte de su cuerpo: unas manos tan huesudas que al presionar mi cabeza, pude sentir sus estructuras óseas

—No es necesario que me mires, pues dudo que quieras ver mi verdadera forma —dijo alejándose de mí y produciendo un ruido con unas pezuñas.

—¿Qué eres? —pregunté mirando a una puerta y limpiándome la nariz.

—Solo soy tu amigo. Aquel que te ayudo a conocer sobre las bellas artes, te ayudaba con tus tareas y que, por las circunstancias, pudo librarse de los insectos que trataban de arruinar tu felicidad, Tadeo.

—Si, de verdad, eres mi amigo, entonces por qué no te deshiciste de mis problemas escolares o corregiste a papá para que no me prive de la Arquitectura o trataste de impedirme sufrimiento por parte de los transeúntes y vecinos.

—Porque no era el momento —respondió la voz ronca quien empezaba a caminar a un extremo de la habitación y cuya sombra podía ver—. Por favor, no te enojes conmigo, Tadeo, y sigue confiando en mí: no me veas —ordenó el ser cuya sombra mostraba una silueta que mostraba a una especie de humanoide con patas de cabras erguido cuya cabeza recordaba a las representaciones del diablo y su torás tenía una especie de pelaje raro. Además, podía ver que sus alas no estaban extendidas.

—¿A qué te refieres?

—A eso mismo. Que no era el momento, pues si lo hacía tú serías visto como el principal sospecho de todo y hasta hubiese la posibilidad de que intentarán matarte. No iba a ser capaz de protegerte con mis poderes actuales; sin embargo, hoy es el día idóneo para que toda tu vida cambie para bien.

—No sé si debo confiar en ti —le cuestioné.

—Tadeo, siempre te he ayudado en la medida de lo posible, pero mis poderes no estaban lo suficientemente potenciados en ciertos momentos de tu vida, pero, ahora todo es diferente, pues he encontrado la forma de ayudarte. Solo necesito que abras la boca y me dejes entrar en ti para darte más fuerza de la que te di. Recuerda que por algo, puedes botar la basura de todas estas personas indignas de tu compañía. Solo debes abrir la boca para que pueda prestarte todos mis poderes y así puedas eliminar a todos los que te han traído malos recuerdos. Además, podrás lograr otros sueños. Solo debes confiar en mí. Abre la boca.

Al terminar esa frase, sentí como mi desconfianza se esfumó y abrí la boca. A los pocos segundos, sentí por mis piernas los movimientos de una serpiente la cual al llegar a mi boca, se adentró en mi ser. Lo primero que pasó fue que empecé a levitar y mi cuerpo sentía una cantidad abismal de poder que hacía que me contorsionará en el aire. Tras unos minutos en una especie de trance, volví a pisar el piso.

—Te recomiendo empezar con el circo, Tadeo, pues allí puedes crear varios "accidentes" —dijo la voz en mi cabeza—. Nadie podrá sospechar de ti con tus nuevos poderes.

Tras escucharlo, me dirigí a mi trabajo y cuando empezó la función, esperé a que los malabaristas empezarán a emplear fuego para expandirlo a todo el público. Al principio, todos estaban disfrutando del espectáculo barato, pero cuando el bastón en llamas fue lanzado al aire, concentré mi atención en el mismo para expandirlo y aumentar su intensidad para que nadie pudiera sobrevivir. Los gritos y llantos se hicieron presentes al instante. Tras prolongar todo lo que pude el fuego en los cuerpos con vida, sentí un gran agotamiento que acabe desmayado.

Al abrir los ojos, me encontraba en una sala de hospital en la cual unos policías me hicieron el mismo interrogatorio de siempre; sin embargo, la voz como siempre me ayudo a salir de la lista de los sospechosos y así empezaría mi cacería a todos aquellos que intentaron amargarme la vida.


Wow. Me extendí mucho con el terror. Perdonen la demora.
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Sebastián Luque - iz
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Re: Reto literario 3

Mensaje por Sebastián Luque - iz »

Eljovenperpetuosabio escribió: Dom Nov 20, 2022 11:24 pm La presencia de alcohol me hace pensar que puede que no sea psicópata. Lo digo por un video que vi hace poco, aunque hay diferentes características según a quien le preguntes. Me gusto el relato. Ahora, me pregunto cómo acabará la historia del detenido.
No, no, no, no se desentienda del tema: usted sabe bien por qué hace lo que hace. Qué alcohol ni qué ocho cuartos... Se puede retirar nomás, nadie presenta cargos en su contra.
Éstos chicos de ahora, se creen que se las saben todas, que van a ser jóvenes a perpetuidad...
:lol: :lol: :lol: :wink:
Eljovenperpetuosabio escribió: Lun Nov 21, 2022 2:57 am Reto 3: El tragador de espadas que se tragó una serpiente y terminó incendiando el circo
Wow. Me extendí mucho con el terror. Perdonen la demora.
Una buena solución al reto, yo pensé en cómo encarar éste y no se me ocurrió :)
Me gustó. Bien oscuro, se puede jugar con la ambigüedad entre si todo lo raro ocurre en su cabeza por algunos problemas mentales o sí pasa, por cuestiones sobrenaturales :thumbsup:
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Krugos
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Re: Reto literario 3

Mensaje por Krugos »

Con bastante retraso, pero aquí va mi relato del reto 3, espero que les guste. =)

PRIORIDADES

Estefanía ignoró las escandalosas cornetas de los conductores que tenía detrás; el semáforo había cambiado a verde, pero ella se encontraba concentrada en decidir cuáles de las fotos eran adecuadas para subir a las redes sociales.

—Mejor arranca —dijo Erik, que iba de copiloto—, tenemos unos policías en la otra calle y están mirando para acá.

—Que me multen si quieren —dijo Estefanía sin apartar la mirada del teléfono móvil—, no me importa.

Nubia y Alexandra rieron desde el asiento trasero, admiraban la personalidad indomable de su amiga. Nubia, que a sus diecisiete años era la más joven del grupo, sacó su teléfono y empezó a grabar en vídeo a los irritados conductores.

—¡Muévete, mujer! —gritó un hombre mayor que estaba justo en el vehículo detrás del grupo.

Alexandra le respondió entre risas con un gesto obsceno de la mano. El hombre, ofendido y furioso, se bajó del vehículo sin pensar lo que hacía.

—¡Ahí viene el viejo! ¡Ahí viene el viejo! —gritó Alexandra.

Estefanía lo miró por el retrovisor y decidió que lo mejor era evitar problemas. Puso el teléfono entre las piernas y pisó el acelerador. Mientras se alejaban, Alexandra se despidió del hombre abanicando la mano sin dejar de reír. Nubia casi no podía respirar de la risa; seguía grabando todo lo que ocurría.

—Si se siguen riendo así, se van a orinar ustedes dos allá atrás —dijo Erik, que fingía estar malhumorado.

Las risas se intensificaron. Estefanía comenzó a reír, sus movimientos hicieron que el teléfono cayera de sus muslos y quedara entre los pedales. La conductora se inclinó para tratar de recogerlo y perdió el control del vehículo. Cuando reaccionó ya era demasiado tarde para evitar una colisión. Las risas cesaron por un segundo, luego todo se volvió un desorden: el interior del automóvil se llenó de vidrios rotos que volaron por todas partes y la gravedad pareció cambiar de dirección una y otra vez, conforme rotaba el vehículo, y arrojó a los pasajeros en una y otra dirección. Erik, que no llevaba puesto el cinturón de seguridad, salió disparado por la ventanilla. Estefanía se clavó contra el volante y luego fue expulsada violentamente hacia atrás por el airbag que se activó con retraso. Alexandra fue despedida hacia el asiento delantero, donde se estrelló contra su amiga. Nubia se golpeó la cabeza contra la ventanilla lateral, que se hizo añicos, y perdió el conocimiento.

Aquella mañana Nubia y Alexandra se habían encontrado en la plaza. Aquél era el lugar de reunión acostumbrado; las jóvenes vivían en la misma calle y tenían la pequeña plaza cerca. Nubia estrenaba un conjunto compuesto por una blusa blanca estampada con flores anaranjadas y hojas verdes, y unos shorts unicolor de un brillante y saturado naranja. Le pidió a su amiga que le tomara algunas fotos para mostrar la ropa nueva en las redes sociales. Se hallaba posando en los bancos de madera cuando vio aproximarse el automóvil de Estefanía.

—Amiguis —les dijo la conductora—, ¿les gustaría ir a comer gratis a un restaurante de sushi?

Estefanía, con su más de medio millón de seguidores, era una macro influencer que, con frecuencia, conseguía obtener comida gratis a cambio de mostrar y hablar bien de los restaurantes en sus redes sociales. A Nubia le encantaba salir con ella, soñaba con convertirse en una influencer de su mismo nivel.

Antes de empezar a comer, Estefanía se aseguró de fotografiar toda la comida, luego se tomó varias selfies en las que se mostraba a punto de dar un bocado. Tras tomarse las fotos, le ofreció su comida a Erik, y se limitó a beber agua.

—Hay que cuidar la figura —dijo.

Mucha de la comida que le obsequiaban a Estefanía no era consumida, sino que iba a parar a la basura después de la obligatoria sesión de fotografías. Lo mismo ocurría con otros objetos que recibía de pequeñas y grandes empresas, como ropa y aparatos electrónicos. Vivía en un mundo donde las apariencias eran lo único que importaba.

Al salir del restaurante, Estefanía invitó al grupo a comer helados en un negocio vecino.

—Ya van a ver cómo comemos gratis aquí también. Tomen asiento y espérenme mientras yo me encargo de todo.

Estefanía le propuso el trato a la cajera, pero ésta le explicó que el supervisor había salido y que ella no tenía la autoridad para aceptar algo así. También le explicó que, de todas maneras, al jefe no le gustaba darle nada a los influencers a cambio de publicidad y que siempre les decía que tenían que pagar lo que consumían al igual que cualquier otro cliente.

El grupo se había sentado en una mesa al aire libre, donde aguardaban por su amiga. Nubia se levantó y se dirigió al interior del local para usar el baño. Allí vio que Estefanía le estaba pagando a la cajera, no había conseguido los helados gratis después de todo. Al volver del baño, Nubia encontró a su amiga sentada en la mesa, tomándole fotos a los helados.

Estefanía presumió sobre su habilidad para conseguir los helados gratis, cosa que fue una lección para Nubia, que sabía que su amiga mentía. Estefanía no comió, después de tomar las fotos dejó su helado abandonado en la mesa, donde se derritió lentamente. Allí lo dejó cuando se fueron, esta vez Erik no quiso comer doble ración.

De vuelta a casa, al parar en el semáforo, Estefanía comenzó a revisar las fotos: seleccionó sus preferidas del restaurante de sushi para editarlas luego (jamás subía fotos que no hubieran pasado primero por filtros), borró las que no quería junto con todas las de los helados, que solamente había tomado para aparentar. Luego vino el accidente.

Nubia recobró el sentido, estaba aturdida y no experimentaba dolor, a pesar de tener varias costillas fracturadas. Le costaba respirar con normalidad. Miró alrededor y encontró su teléfono entre un montón de pequeños trozos de vidrio; todavía estaba grabando. Nubia detuvo la grabación. Como pudo reptó hasta salir del arruinado automóvil. Vio que se había formado un pequeño grupo de curiosos y que algunas personas trataban de ayudar. A la distancia vio el cuerpo inmóvil de Erik, alguien le tomaba de la muñeca en busca de su pulso. Sin pensar en él ni en sus amigas, Nubia comenzó a fotografiarlo todo. Luego se tomó una selfie y vio que su rostro y su ropa se hallaban ensangrentadas. Empezaba a sentir dolor en el costado, sus adormecidos sentidos se recobraban. Se colocó de forma que pudiera fotografiarse con el vehículo al fondo.

—Perfecto —pensó al capturar la patética imagen—, con esto seguro que consigo miles de seguidores.
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Krugos
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Re: Reto literario 3

Mensaje por Krugos »

Eljovenperpetuosabio escribió: Lun Nov 21, 2022 2:57 am Reto 3: El tragador de espadas que se tragó una serpiente y terminó incendiando el circo
Fue una interpretación muy interesante del reto, me gustó el elemento sobrenatural. Buen trabajo. =)
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Re: Reto literario 3

Mensaje por Aina Rayo »

Eljovenperpetuosabio escribió: Vie Nov 18, 2022 1:38 am
¡Wow! Debo reconocer que aproveche el hecho de que si bien sé mucho de mitología griega, tuve que hacer una pequeña investigación por la última diosa griega, pues no sabía de ella. Solo daré una recomendación, pues todo fue un deleite para mis ojos: Nix y Aneken son diosas, así que sugiero un cambio de divinidades. Tal vez, en vez de Nix, podrías poner a su esposo Erebo y en cuanto a Aneken... quizás a un hombre mortal, pues no creo que un dios masculino no primordial se sienta muy seguro de acostarse con una Moira. Por todo lo demás, me encanto.
Gracias por el wow. *mejillas sonrojadas

Lo estoy pensando. Eso de un hijo semimortal de Moira/Diosa. En la ficción nada es imposible así que buscaré como cerrar eso bien si es que quiero dejarlas hembras. Si no me resulta, voy a leer más sobre Erebo (del cual no sé mucho) y ver como lo intercambio, con ingenio, por Nix.
Gracias por leer! <3
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Sebastián Luque - iz
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Re: Reto literario 3

Mensaje por Sebastián Luque - iz »

Krugos escribió: Sab Nov 26, 2022 7:31 am Con bastante retraso, pero aquí va mi relato del reto 3, espero que les guste. =)

PRIORIDADES

Estefanía ignoró las escandalosas cornetas de los conductores que tenía detrás; el semáforo había cambiado a verde, pero ella se encontraba concentrada en decidir cuáles de las fotos eran adecuadas para subir a las redes sociales.

—Mejor arranca —dijo Erik, que iba de copiloto—, tenemos unos policías en la otra calle y están mirando para acá.

—Que me multen si quieren —dijo Estefanía sin apartar la mirada del teléfono móvil—, no me importa.

Nubia y Alexandra rieron desde el asiento trasero, admiraban la personalidad indomable de su amiga. Nubia, que a sus diecisiete años era la más joven del grupo, sacó su teléfono y empezó a grabar en vídeo a los irritados conductores.

—¡Muévete, mujer! —gritó un hombre mayor que estaba justo en el vehículo detrás del grupo.

Alexandra le respondió entre risas con un gesto obsceno de la mano. El hombre, ofendido y furioso, se bajó del vehículo sin pensar lo que hacía.

—¡Ahí viene el viejo! ¡Ahí viene el viejo! —gritó Alexandra.

Estefanía lo miró por el retrovisor y decidió que lo mejor era evitar problemas. Puso el teléfono entre las piernas y pisó el acelerador. Mientras se alejaban, Alexandra se despidió del hombre abanicando la mano sin dejar de reír. Nubia casi no podía respirar de la risa; seguía grabando todo lo que ocurría.

—Si se siguen riendo así, se van a orinar ustedes dos allá atrás —dijo Erik, que fingía estar malhumorado.

Las risas se intensificaron. Estefanía comenzó a reír, sus movimientos hicieron que el teléfono cayera de sus muslos y quedara entre los pedales. La conductora se inclinó para tratar de recogerlo y perdió el control del vehículo. Cuando reaccionó ya era demasiado tarde para evitar una colisión. Las risas cesaron por un segundo, luego todo se volvió un desorden: el interior del automóvil se llenó de vidrios rotos que volaron por todas partes y la gravedad pareció cambiar de dirección una y otra vez, conforme rotaba el vehículo, y arrojó a los pasajeros en una y otra dirección. Erik, que no llevaba puesto el cinturón de seguridad, salió disparado por la ventanilla. Estefanía se clavó contra el volante y luego fue expulsada violentamente hacia atrás por el airbag que se activó con retraso. Alexandra fue despedida hacia el asiento delantero, donde se estrelló contra su amiga. Nubia se golpeó la cabeza contra la ventanilla lateral, que se hizo añicos, y perdió el conocimiento.

Aquella mañana Nubia y Alexandra se habían encontrado en la plaza. Aquél era el lugar de reunión acostumbrado; las jóvenes vivían en la misma calle y tenían la pequeña plaza cerca. Nubia estrenaba un conjunto compuesto por una blusa blanca estampada con flores anaranjadas y hojas verdes, y unos shorts unicolor de un brillante y saturado naranja. Le pidió a su amiga que le tomara algunas fotos para mostrar la ropa nueva en las redes sociales. Se hallaba posando en los bancos de madera cuando vio aproximarse el automóvil de Estefanía.

—Amiguis —les dijo la conductora—, ¿les gustaría ir a comer gratis a un restaurante de sushi?

Estefanía, con su más de medio millón de seguidores, era una macro influencer que, con frecuencia, conseguía obtener comida gratis a cambio de mostrar y hablar bien de los restaurantes en sus redes sociales. A Nubia le encantaba salir con ella, soñaba con convertirse en una influencer de su mismo nivel.

Antes de empezar a comer, Estefanía se aseguró de fotografiar toda la comida, luego se tomó varias selfies en las que se mostraba a punto de dar un bocado. Tras tomarse las fotos, le ofreció su comida a Erik, y se limitó a beber agua.

—Hay que cuidar la figura —dijo.

Mucha de la comida que le obsequiaban a Estefanía no era consumida, sino que iba a parar a la basura después de la obligatoria sesión de fotografías. Lo mismo ocurría con otros objetos que recibía de pequeñas y grandes empresas, como ropa y aparatos electrónicos. Vivía en un mundo donde las apariencias eran lo único que importaba.

Al salir del restaurante, Estefanía invitó al grupo a comer helados en un negocio vecino.

—Ya van a ver cómo comemos gratis aquí también. Tomen asiento y espérenme mientras yo me encargo de todo.

Estefanía le propuso el trato a la cajera, pero ésta le explicó que el supervisor había salido y que ella no tenía la autoridad para aceptar algo así. También le explicó que, de todas maneras, al jefe no le gustaba darle nada a los influencers a cambio de publicidad y que siempre les decía que tenían que pagar lo que consumían al igual que cualquier otro cliente.

El grupo se había sentado en una mesa al aire libre, donde aguardaban por su amiga. Nubia se levantó y se dirigió al interior del local para usar el baño. Allí vio que Estefanía le estaba pagando a la cajera, no había conseguido los helados gratis después de todo. Al volver del baño, Nubia encontró a su amiga sentada en la mesa, tomándole fotos a los helados.

Estefanía presumió sobre su habilidad para conseguir los helados gratis, cosa que fue una lección para Nubia, que sabía que su amiga mentía. Estefanía no comió, después de tomar las fotos dejó su helado abandonado en la mesa, donde se derritió lentamente. Allí lo dejó cuando se fueron, esta vez Erik no quiso comer doble ración.

De vuelta a casa, al parar en el semáforo, Estefanía comenzó a revisar las fotos: seleccionó sus preferidas del restaurante de sushi para editarlas luego (jamás subía fotos que no hubieran pasado primero por filtros), borró las que no quería junto con todas las de los helados, que solamente había tomado para aparentar. Luego vino el accidente.

Nubia recobró el sentido, estaba aturdida y no experimentaba dolor, a pesar de tener varias costillas fracturadas. Le costaba respirar con normalidad. Miró alrededor y encontró su teléfono entre un montón de pequeños trozos de vidrio; todavía estaba grabando. Nubia detuvo la grabación. Como pudo reptó hasta salir del arruinado automóvil. Vio que se había formado un pequeño grupo de curiosos y que algunas personas trataban de ayudar. A la distancia vio el cuerpo inmóvil de Erik, alguien le tomaba de la muñeca en busca de su pulso. Sin pensar en él ni en sus amigas, Nubia comenzó a fotografiarlo todo. Luego se tomó una selfie y vio que su rostro y su ropa se hallaban ensangrentadas. Empezaba a sentir dolor en el costado, sus adormecidos sentidos se recobraban. Se colocó de forma que pudiera fotografiarse con el vehículo al fondo.

—Perfecto —pensó al capturar la patética imagen—, con esto seguro que consigo miles de seguidores.
Un relato que tranquilamente podría ser un hecho real. Bien reflejando el absurdo y el mundo de las apariencias. ☺️👌🏼👌🏼👌🏼
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Krugos
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Re: Reto literario 3

Mensaje por Krugos »

Sebastián Luque - iz escribió: Lun Nov 28, 2022 10:33 pm Un relato que tranquilamente podría ser un hecho real. Bien reflejando el absurdo y el mundo de las apariencias. ☺️👌🏼👌🏼👌🏼
Jeje, la idea del reto vino por una noticia que leí hace algunos años sobre alguien que estuvo en un accidente y se puso a tomarse selfies o a grabarse en vídeo, ya no recuerdo bien. xD
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Sebastián Luque - iz
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Re: Reto literario 3

Mensaje por Sebastián Luque - iz »

Krugos escribió: Mar Nov 29, 2022 5:12 am
Sebastián Luque - iz escribió: Lun Nov 28, 2022 10:33 pm Un relato que tranquilamente podría ser un hecho real. Bien reflejando el absurdo y el mundo de las apariencias. ☺️👌🏼👌🏼👌🏼
Jeje, la idea del reto vino por una noticia que leí hace algunos años sobre alguien que estuvo en un accidente y se puso a tomarse selfies o a grabarse en vídeo, ya no recuerdo bien. xD
😅😅😅
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Melina Larzo
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Re: Reto literario 3

Mensaje por Melina Larzo »

Krugos escribió: Sab Nov 26, 2022 7:31 am Con bastante retraso, pero aquí va mi relato del reto 3, espero que les guste. =)

PRIORIDADES

—Perfecto —pensó al capturar la patética imagen—, con esto seguro que consigo miles de seguidores.
Increíble pero real.
Sentí un poco de pena por como se va la vida en esa nebulosa de apariencias. Buena historia.
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