Reto Literario 1
Reto Literario 1
Ahora que concluyó el Escritubre, voy a estar publicando retos semanales aquí en el foro para todos los que quieran participar.
Pueden crear nuevos hilos en la sección de Escritura para publicar sus relatos de cada semana. Les recuerdo que el foro está a su disposición para publicar todo lo que quieran compartir. Si quieren compartir otro tipo de expresiones creativas que no sean escritos, como música o artes visuales, lo pueden hacer en la sección del foro Temas Libres.
Para el primer reto voy a adoptar el modelo del Escritubre 2022 de los Lunes de géneros locos.
Reto de noviembre 2022, semana 1.
Crear un relato basado en el siguiente género loco: Histórico, sobrenatural, felino.
Pueden crear nuevos hilos en la sección de Escritura para publicar sus relatos de cada semana. Les recuerdo que el foro está a su disposición para publicar todo lo que quieran compartir. Si quieren compartir otro tipo de expresiones creativas que no sean escritos, como música o artes visuales, lo pueden hacer en la sección del foro Temas Libres.
Para el primer reto voy a adoptar el modelo del Escritubre 2022 de los Lunes de géneros locos.
Reto de noviembre 2022, semana 1.
Crear un relato basado en el siguiente género loco: Histórico, sobrenatural, felino.
Re: Retos literarios de noviembre 2022
Hola Krugos.
Que plataforma tan genial... y para ti solito, eh. Pero aquí vamos. Ya somos dos!
Histórico, sobrenatural, felino.
Genial! ¿sería entregar el domingo?
p.d. ¿Qué software usas para tus creaciones musicales en piano? Suena muy muy auténtico... editas (mix), también?
Que plataforma tan genial... y para ti solito, eh. Pero aquí vamos. Ya somos dos!
Histórico, sobrenatural, felino.
Genial! ¿sería entregar el domingo?
p.d. ¿Qué software usas para tus creaciones musicales en piano? Suena muy muy auténtico... editas (mix), también?
Última edición por Aina Rayo el Mar Nov 01, 2022 3:30 pm, editado 1 vez en total.
Re: Retos literarios de noviembre 2022
¡Bienvenida! Me alegra que ya empezó a tener actividad el foro. Espero que disfrutes de los retos y conversaciones. =)Aina Rayo escribió: ↑Mar Nov 01, 2022 3:29 pm Hola Krugos.
Que plataforma tan genial... y para ti solito, eh. Pero aquí vamos. Ya somos dos!![]()
Histórico, sobrenatural, felino.
Genial! ¿sería entregar el domingo?
p.d. ¿Qué software usas para tus creaciones musicales en piano? Suena muy muy auténtico... editas (mix), también?
El reto se podría entregar cualquier día de la semana, incluso después si hay algún retraso. Es mejor no fijar un día para la entrega, así no se queda el foro sin actividad el resto de la semana.
Para las composiciones utilizo Sibelius 2 (es una antigüedad de programa, ya tiene como 20 años o algo así, jeje), y para lograr el sonido utilizo algo que se llama VirtualMidiSynth que me permite utilizar soundfonts (imagina algo como fuentes de letras, pero de sonidos para cada instrumento). El sonido que yo uso tiene sus problemas, no es muy profesional, como lo hago por hobbie no me he metido con mejores programas (por lo general estas cosas son costosas o requieren computadoras más potentes que la mía, jaja).
Re: Retos literarios de noviembre 2022
Gracias Krugos por haber abierto esta red para que todos pudiéramos seguir compartiendo
Así que el reto de esta semana es histórico, sobrenatural, felino? Mmm... Veamos qué podemos sacar de aquí.
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Relato:
Efraín era quien estaba de guardia esa noche. Estaba algo frustrado pues, a pesar de lo tarde que era, el calor no había disminuido ni un poco. Era una tortura hacer guardia allí afuera con semejante armadura de hierro, además le parecía inútil. Tenochtitlan ya había caído hace mucho, ¿qué posibilidades habría de un ataque a esas alturas? Dándole vueltas a su alabarda, Efraín fijó su vista en el río y para su impresión, halló una mujer allí, desnuda, con piel dorada y rizos color carbón, bañándose frente a él.
Efraín parpadeó un par de veces, dudando de sus sentidos, pero la imagen no desaparecía. Fue entonces cuando el deseo pecaminoso se apoderó de él. Después de todo, ¿a quién le importaría? Era sólo una mexica. Con cuidado, el hombre comenzó avanzar hacia la dama, que parecía no haberlo visto, pero sus pasos fueron demasiado pesados y ésta le descubrió.
Cubriendo sus labios con una mano y sus pechos desnudos con la otra, la mujer pareció horrorizarse. Su rostro era perfecto, moreno y delicado, pero lo que más llamó la atención del español fueron sus enormes y acentuados ojos color ocre. Jamás había visto ese color de ojos en una mujer, de hecho, nunca los había visto en un ser humano siquiera, por lo que hallarlos en una joven indígena le pareció aún más excitante.
Aterrada, la mujer salió del agua para echar a correr hacia la selva, y olvidándose por completo de sus órdenes, Efraín partió tras ella, dejándose el casco y la alabarda.
—No te vas a escapar de esto gatita… —advirtió Efraín, mientras la perseguía a través de la broza.
La persecución se prolongó bastante. El español estaba tan empecinado en atrapar a la bella mujer, que no se percató de lo mucho que se habían alejado del fuerte, ni de cuanto se habían internado en la selva, o de lo extraño que era que aquella mujer, tan delgada y menuda, no pareciera cansarse, adelantarse o retroceder. Era como si estuviese manteniendo la distancia exacta para que el hombre no la perdiera de vista, pero tampoco pudiera cogerla.
Efraín había comenzado riendo, pero viendo que era incapaz de alcanzarla, la emoción se fue transformando en rabia. Los pulmones ya no le aguantaban, y la pesada armadura, sumada al agobiante calor, comenzó a asfixiarlo.
Lanzando una maldición, Efraín cayó de rodillas, acezando como un loco mientras trataba de recobrar algo del aliento perdido. En esos momentos, ya había dado a la mujer por perdida, pero en cuanto volvió a levantar la cabeza, se sorprendió al encontrarla allí, de pie frente a él, con expresión impasible, mirándolo directamente.
Sus ojos color ocre habían comenzado a brillar, y su piel dorada, perfecta hace unos momentos, parecía haberse manchado por cientos de pintas oscuras. Lo primero que pensó Efraín era que la joven sufría de algún tipo de peste, pero esta idea desapareció tan pronto notó como el cuerpo de la doncella se desfiguraba ante él.
Con severos espasmos, la mujer comenzó a reírse enajenada, mientras todos sus huesos se retorcían. Sus rodillas se dislocaron, sus brazos se alargaron, y donde antes había unos labios morenos, una larga dentadura felina tomó lugar.
Efraín lanzó un grito al aire mientras trataba de reincorporarse, pero la persecución le había dejado agotado. Entonces la mujer jaguar saltó sobre él, con las garras desenvainadas y las fauces abiertas.
—¡Piedad! —Gritó el hombre, cuando el pesado cuerpo del felino cayó sobre él.
—¿Piedad? —Respondió el animal, con una profunda voz femenina— ¿Qué piedad? ¿La misma que le tuviste a mi pueblo? ¿¡La misma que me habrías tenido a mí?!
Llorando, el hombre solo siguió repitiendo la misma plegaria, pero su miedo no conmovía ni un poco a la nahual.
—Ahora Cihuacoatl no para de llorar por sus hijos perdidos… ¿Tu muerte acaso la consolará?
Con un grito ahogado, un último ruego de piedad se escuchó sobre la selva, y luego, silencio.
Tras la desaparición de Efraín, Manuel se vio obligado a cubrir su guardia esa noche. Estaba algo frustrado pues, a pesar de lo tarde que era, el calor no había disminuido ni un poco. Dándole vueltas a su alabarda, el español fijó su vista en el río y para su impresión, halló una mujer allí, desnuda, con piel dorada y rizos color carbón, bañándose frente a él...
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Ahora a ver qué otras cosas pensaron el resto OwO
Así que el reto de esta semana es histórico, sobrenatural, felino? Mmm... Veamos qué podemos sacar de aquí.
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Relato:
Efraín era quien estaba de guardia esa noche. Estaba algo frustrado pues, a pesar de lo tarde que era, el calor no había disminuido ni un poco. Era una tortura hacer guardia allí afuera con semejante armadura de hierro, además le parecía inútil. Tenochtitlan ya había caído hace mucho, ¿qué posibilidades habría de un ataque a esas alturas? Dándole vueltas a su alabarda, Efraín fijó su vista en el río y para su impresión, halló una mujer allí, desnuda, con piel dorada y rizos color carbón, bañándose frente a él.
Efraín parpadeó un par de veces, dudando de sus sentidos, pero la imagen no desaparecía. Fue entonces cuando el deseo pecaminoso se apoderó de él. Después de todo, ¿a quién le importaría? Era sólo una mexica. Con cuidado, el hombre comenzó avanzar hacia la dama, que parecía no haberlo visto, pero sus pasos fueron demasiado pesados y ésta le descubrió.
Cubriendo sus labios con una mano y sus pechos desnudos con la otra, la mujer pareció horrorizarse. Su rostro era perfecto, moreno y delicado, pero lo que más llamó la atención del español fueron sus enormes y acentuados ojos color ocre. Jamás había visto ese color de ojos en una mujer, de hecho, nunca los había visto en un ser humano siquiera, por lo que hallarlos en una joven indígena le pareció aún más excitante.
Aterrada, la mujer salió del agua para echar a correr hacia la selva, y olvidándose por completo de sus órdenes, Efraín partió tras ella, dejándose el casco y la alabarda.
—No te vas a escapar de esto gatita… —advirtió Efraín, mientras la perseguía a través de la broza.
La persecución se prolongó bastante. El español estaba tan empecinado en atrapar a la bella mujer, que no se percató de lo mucho que se habían alejado del fuerte, ni de cuanto se habían internado en la selva, o de lo extraño que era que aquella mujer, tan delgada y menuda, no pareciera cansarse, adelantarse o retroceder. Era como si estuviese manteniendo la distancia exacta para que el hombre no la perdiera de vista, pero tampoco pudiera cogerla.
Efraín había comenzado riendo, pero viendo que era incapaz de alcanzarla, la emoción se fue transformando en rabia. Los pulmones ya no le aguantaban, y la pesada armadura, sumada al agobiante calor, comenzó a asfixiarlo.
Lanzando una maldición, Efraín cayó de rodillas, acezando como un loco mientras trataba de recobrar algo del aliento perdido. En esos momentos, ya había dado a la mujer por perdida, pero en cuanto volvió a levantar la cabeza, se sorprendió al encontrarla allí, de pie frente a él, con expresión impasible, mirándolo directamente.
Sus ojos color ocre habían comenzado a brillar, y su piel dorada, perfecta hace unos momentos, parecía haberse manchado por cientos de pintas oscuras. Lo primero que pensó Efraín era que la joven sufría de algún tipo de peste, pero esta idea desapareció tan pronto notó como el cuerpo de la doncella se desfiguraba ante él.
Con severos espasmos, la mujer comenzó a reírse enajenada, mientras todos sus huesos se retorcían. Sus rodillas se dislocaron, sus brazos se alargaron, y donde antes había unos labios morenos, una larga dentadura felina tomó lugar.
Efraín lanzó un grito al aire mientras trataba de reincorporarse, pero la persecución le había dejado agotado. Entonces la mujer jaguar saltó sobre él, con las garras desenvainadas y las fauces abiertas.
—¡Piedad! —Gritó el hombre, cuando el pesado cuerpo del felino cayó sobre él.
—¿Piedad? —Respondió el animal, con una profunda voz femenina— ¿Qué piedad? ¿La misma que le tuviste a mi pueblo? ¿¡La misma que me habrías tenido a mí?!
Llorando, el hombre solo siguió repitiendo la misma plegaria, pero su miedo no conmovía ni un poco a la nahual.
—Ahora Cihuacoatl no para de llorar por sus hijos perdidos… ¿Tu muerte acaso la consolará?
Con un grito ahogado, un último ruego de piedad se escuchó sobre la selva, y luego, silencio.
Tras la desaparición de Efraín, Manuel se vio obligado a cubrir su guardia esa noche. Estaba algo frustrado pues, a pesar de lo tarde que era, el calor no había disminuido ni un poco. Dándole vueltas a su alabarda, el español fijó su vista en el río y para su impresión, halló una mujer allí, desnuda, con piel dorada y rizos color carbón, bañándose frente a él...
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Ahora a ver qué otras cosas pensaron el resto OwO
Última edición por Drauna魔女 el Mié Nov 02, 2022 4:10 pm, editado 1 vez en total.
Re: Retos literarios de noviembre 2022
Excelente, lo leeré dentro de un rato con más calma, que ahorita estoy revisando el foro más o menos con prisa (debería estar terminando el capítulo 1 para el Nanowrimo, jeje). =)
Re: Retos literarios de noviembre 2022
Y yo espero leerlo! 
- Sebastián Luque - iz
- Mensajes: 121
- Registrado: Mié Nov 02, 2022 3:20 pm
Re: Retos literarios de noviembre 2022
Me gustó, se me pasó rápido, ya estaba extrañando leer a mis colegasDrauna魔女 escribió: ↑Mié Nov 02, 2022 10:08 am Gracias Krugos por haber abierto esta red para que todos pudiéramos seguir compartiendo![]()
Así que el reto de esta semana es histórico, sobrenatural, felino? Mmm... Veamos qué podemos sacar de aquí.
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Relato:
Efraín era quien estaba de guardia esa noche. Estaba algo frustrado pues, a pesar de lo tarde que era, el calor no había disminuido ni un poco. Era una tortura hacer guardia allí afuera con semejante armadura de hierro, además le parecía inútil. Tenochtitlan ya había caído hace mucho, ¿qué posibilidades habría de un ataque a esas alturas? Dándole vueltas a su alabarda, Efraín fijó su vista en el río y para su impresión, halló una mujer allí, desnuda, con piel dorada y rizos color carbón, bañándose frente a él.
Efraín parpadeó un par de veces, dudando de sus sentidos, pero la imagen no desaparecía. Fue entonces cuando el deseo pecaminoso se apoderó de él. Después de todo, ¿a quién le importaría? Era sólo una mexica. Con cuidado, el hombre comenzó avanzar hacia la dama, que parecía no haberlo visto, pero sus pasos fueron demasiado pesados y ésta le descubrió.
Cubriendo sus labios con una mano y sus pechos desnudos con la otra, la mujer pareció horrorizarse. Su rostro era perfecto, moreno y delicado, pero lo que más llamó la atención del español fueron sus enormes y acentuados ojos color ocre. Jamás había visto ese color de ojos en una mujer, de hecho, nunca los había visto en un ser humano siquiera, por lo que hallarlos en una joven indígena le pareció aún más excitante.
Aterrada, la mujer salió del agua para echar a correr hacia la selva, y olvidándose por completo de sus órdenes, Efraín partió tras ella, dejándose el casco y la alabarda.
—No te vas a escapar de esto gatita… —advirtió Efraín, mientras la perseguía a través de la broza.
La persecución se prolongó bastante. El español estaba tan empecinado en atrapar a la bella mujer, que no se percató de lo mucho que se habían alejado del fuerte, ni de cuanto se habían internado en la selva, o de lo extraño que era que aquella mujer, tan delgada y menuda, no pareciera cansarse, adelantarse o retroceder. Era como si estuviese manteniendo la distancia exacta para que el hombre no la perdiera de vista, pero tampoco pudiera cogerla.
Efraín había comenzado riendo, pero viendo que era incapaz de alcanzarla, la emoción se fue transformando en rabia. Los pulmones ya no le aguantaban, y la pesada armadura, sumada al agobiante calor, comenzó a asfixiarlo.
Lanzando una maldición, Efraín cayó de rodillas, acezando como un loco mientras trataba de recobrar algo del aliento perdido. En esos momentos, ya había dado a la mujer por perdida, pero en cuanto volvió a levantar la cabeza, se sorprendió al encontrarla allí, de pie frente a él, con expresión impasible, mirándolo directamente.
Sus ojos color ocre habían comenzado a brillar, y su piel dorada, perfecta hace unos momentos, parecía haberse manchado por cientos de pintas oscuras. Lo primero que pensó Efraín era que la joven sufría de algún tipo de peste, pero esta idea desapareció tan pronto notó como el cuerpo de la doncella se desfiguraba ante él.
Con severos espasmos, la mujer comenzó a reírse enajenada, mientras todos sus huesos se retorcían. Sus rodillas se dislocaron, sus brazos se alargaron, y donde antes había unos labios morenos, una larga dentadura felina tomó lugar.
Efraín lanzó un grito al aire mientras trataba de reincorporarse, pero la persecución le había dejado agotado. Entonces la mujer jaguar saltó sobre él, con las garras desenvainadas y las fauces abiertas.
—¡Piedad! —Gritó el hombre, cuando el pesado cuerpo del felino cayó sobre él.
—¿Piedad? —Respondió el animal, con una profunda voz femenina— ¿Qué piedad? ¿La misma que le tuviste a mi pueblo? ¿¡La misma que me habrías tenido a mí?!
Llorando, el hombre solo siguió repitiendo la misma plegaria, pero su miedo no conmovía ni un poco a la nahual.
—Ahora Cihuacoatl no para de llorar por sus hijos perdidos… ¿Tu muerte acaso la consolará?
Con un grito ahogado, un último ruego de piedad se escuchó sobre la selva, y luego, silencio.
Tras la desaparición de Efraín, Manuel se vio obligado a cubrir su guardia esa noche. Estaba algo frustrado pues, a pesar de lo tarde que era, el calor no había disminuido ni un poco. Dándole vueltas a su alabarda, el español fijó su vista en el río y para su impresión, halló una mujer allí, desnuda, con piel dorada y rizos color carbón, bañándose frente a él...
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Ahora a ver qué otras cosas pensaron el resto OwO
Es cierto que se extraña el botoncito del like, eso sí. Ojalá se vayan sumando más!
Re: Retos literarios de noviembre 2022
(Voy)
—¡Nooo! ¡¿Por qué justamente él?! —Maldijo ella para sus adentros— De todas las guardias posibles, le tenía que tocar ésta, justamente, a él.
Nahual lo observaba con curiosidad. Nunca lo había visto trabajando. Tenía bellos ojos azules; ella lo sabía pese a que no podía verlos ahora, con todo ese aparataje de protección puesto; y él dándole la espalda. Ella se arregló el cabello, se pellizcó las mejillas y se dio unas mordiditas en los labios.
Lo había estudiado a distancia por mucho tiempo: con cuidado, como una felina curiosa; fiel a su nombre. Pronto, había entendido que él era simplemente perfecto; un diamante pulido, un ser divino, un ángel caído.
Un día, el ser magnificente la sorprendió. Ella había bajado al río y no importa cómo, se encontraron cara a cara. Ahí, ella descubrió que él era tan humano como un ser celestial pudiese serlo; a la vez que una nueva cosquilla en su interior, algo como una llamita, jugaba con la idea de hacerse más grande. Una frase había llevado a la otra y, ahora, le esperaba un espectacular panorama para el fin de semana junto a esos ojos claros.
Si solo...
Un rizo negro, como una noche de apagón, se deslizó bordeando sus rosadas mejillas en el preciso momento que él fijó sus azules, en sus carmines; y compartieron una sonrisa cómplice, notable solo por las mascarillas infladas a la altura de los pómulos.
Con un archivo en la mano, entró a su cabina.
—¿Todo bien? —le preguntó.
—Ay, Manuel, que pena contigo.
—No pero ¿por qué?
—Ya me iba yendo, yo. Ya me atendieron. No te preocupes…
Mientras ella daba excusas, él tomó la ficha a los pies de la cama y leyó.
—Ah. Entiendo. ¿Ya te llegó el resultado del test?
—Ehm, no. Pero seguro me llaman o me mandan un mail o algo. Debo irme, ¿ya? Nos vemos el fin de semana, ¿si?
Tomando sus pertenencias, se bajó de la cama; los zapatos se sentían grandes. Se dispuso a darle un abrazo pero él tomó distancia. Ella no supo qué hacer y se quedó paralizada con cara de interrogante.
—Tú entiendes que no puedo tomar riesgos —anunció.
—O sea… ¿no hay paseo a la playa? —preguntó ella, aún con algo de esperanza en la voz.
El silencio puede ser signo de confirmación pero también de duda, así que ella se atrevió:
—Oye, pero tampoco es para tanto, ¿no? El omicron es solo un bicho más. Tú, como doctor supongo que estarás de acuerdo…
El azul de sus ojos sufrió un cambio repentino y de ese cielo oscurecido, estalló una fulminante decisión.
—No puedo salir con alguien que no tome esto en serio.
El doctor se dio media vuelta y se marchó.
El silencio, la frustración, los tres años de encierro y la soledad, en un instante, se personificaron en ella.
—No te juntes con Efraín, entonces, porque ayer estuvimos juntos —gritó Nahual desvergonzadamente de pura rabia.
P.d. Espero haber cumplido con los requisitos histórico, sobrenatural y felino.
*espero que este relato sea uno de mis peores jejeje
—¡Nooo! ¡¿Por qué justamente él?! —Maldijo ella para sus adentros— De todas las guardias posibles, le tenía que tocar ésta, justamente, a él.
Nahual lo observaba con curiosidad. Nunca lo había visto trabajando. Tenía bellos ojos azules; ella lo sabía pese a que no podía verlos ahora, con todo ese aparataje de protección puesto; y él dándole la espalda. Ella se arregló el cabello, se pellizcó las mejillas y se dio unas mordiditas en los labios.
Lo había estudiado a distancia por mucho tiempo: con cuidado, como una felina curiosa; fiel a su nombre. Pronto, había entendido que él era simplemente perfecto; un diamante pulido, un ser divino, un ángel caído.
Un día, el ser magnificente la sorprendió. Ella había bajado al río y no importa cómo, se encontraron cara a cara. Ahí, ella descubrió que él era tan humano como un ser celestial pudiese serlo; a la vez que una nueva cosquilla en su interior, algo como una llamita, jugaba con la idea de hacerse más grande. Una frase había llevado a la otra y, ahora, le esperaba un espectacular panorama para el fin de semana junto a esos ojos claros.
Si solo...
Un rizo negro, como una noche de apagón, se deslizó bordeando sus rosadas mejillas en el preciso momento que él fijó sus azules, en sus carmines; y compartieron una sonrisa cómplice, notable solo por las mascarillas infladas a la altura de los pómulos.
Con un archivo en la mano, entró a su cabina.
—¿Todo bien? —le preguntó.
—Ay, Manuel, que pena contigo.
—No pero ¿por qué?
—Ya me iba yendo, yo. Ya me atendieron. No te preocupes…
Mientras ella daba excusas, él tomó la ficha a los pies de la cama y leyó.
—Ah. Entiendo. ¿Ya te llegó el resultado del test?
—Ehm, no. Pero seguro me llaman o me mandan un mail o algo. Debo irme, ¿ya? Nos vemos el fin de semana, ¿si?
Tomando sus pertenencias, se bajó de la cama; los zapatos se sentían grandes. Se dispuso a darle un abrazo pero él tomó distancia. Ella no supo qué hacer y se quedó paralizada con cara de interrogante.
—Tú entiendes que no puedo tomar riesgos —anunció.
—O sea… ¿no hay paseo a la playa? —preguntó ella, aún con algo de esperanza en la voz.
El silencio puede ser signo de confirmación pero también de duda, así que ella se atrevió:
—Oye, pero tampoco es para tanto, ¿no? El omicron es solo un bicho más. Tú, como doctor supongo que estarás de acuerdo…
El azul de sus ojos sufrió un cambio repentino y de ese cielo oscurecido, estalló una fulminante decisión.
—No puedo salir con alguien que no tome esto en serio.
El doctor se dio media vuelta y se marchó.
El silencio, la frustración, los tres años de encierro y la soledad, en un instante, se personificaron en ella.
—No te juntes con Efraín, entonces, porque ayer estuvimos juntos —gritó Nahual desvergonzadamente de pura rabia.
P.d. Espero haber cumplido con los requisitos histórico, sobrenatural y felino.
Re: Retos literarios de noviembre 2022
El relato me gustó mucho, no cumple lo de histórico porque está ambientado en el presente, pero no importa, igual la idea de los retos es escribir, y te quedó muy bien. =)