
L o c a l i z a c i ó n : d e s c o n o c i d a .
H o r a : a l r e d e d o r d e l a s 1 5 0 0 .
Nombre de la operación:
¡NaNoWriMo 2022!
"Hay una casa. Una casa sobre una colina. Hay algo acerca de ella. Misterio, una ciudad y sus secretos, historias sobre seres que no son de este mundo, recuerdos sepultados bajo la nieve, un grave error, una promesa..."
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Primer día trabajando en el NaNoWriMo (o "cómo planifiqué una novela en un día"):
¡¿Un día?! Bueno... más o menos
Era el segundo día de noviembre, día en el cual me dispuse a terminar la etapa de planificación de la novela con la que participaré en este proyecto anual. Hacer tal cosa con un límite de tiempo no es fácil, sobre todo sabiendo que tengo un mes para dar por finalizado con éxito el proyecto (aka escribir una obra literaria de 50.000 palabras en un mes). Las dudas empezaron a erupcionar en mi cabeza, ante la posibilidad de una escasa planificación:
¿Qué tal si más adelante, después de escribir decenas de páginas, noto que dejé varias cosas en el aire? Quizás no conocía bien a los personajes aún, y el chico tímido se volvió un seductor y lider carismático del país, de un día para el otro. A lo mejor no me di tiempo siquiera para saber cuál era el tema principal, y terminé escribiendo un ensayo ¡sobre las adaptaciones evolutivas de las langostas de mar! Supe que debía hacer una planificación, pero, ¿cuánta? Tampoco podía pasarme la mitad del mes planificando. Bueno, ahí es donde encontré una solución con la cual siento bastante comodidad ahora mismo. Mis entrañas me dicen que podría funcionar. Las honorables señoras Entrañas me dicen:
—¿Un personaje cambia de un día para el otro? ¿La novela comienza a tratar sobre langostas marinas? ¡Está bien! Tu novela es de misterio, y eso..., es un punto a favor. No hay necesidad de explicar inmediatamente todas las cuestiones, sino más bien lo contrario. Ante cada divergencia, puedes reencaminarte, y esa es la idea: el autor de una novela de misterio, es el encargado de aportarle sentido a cuentagotas. En una novela de misterio, ¡no se trata de asfaltar una carretera! Se trata de dejar pistas que señalen el sendero en el bosque, para el lector que, voluntariamente, decidió perderse en él, confiando en que vería la luz otra vez. Y adivina... tu primer lector, ¡eres tú!
"Tú ya estás en el bosque, es normal que te sientas perdido."
—Entiendo... ¡Wow! Nunca lo había visto de esa manera. Eso quiere decir que...
—Que tengo hambre.
—Yo también.
Y así, me di cuenta que un día era suficiente para la planificación. PERO, debía tener una estrategia básica. Constaría en dos objetivos:
- Haría un boceto muy general de toda la historia (temas principales, género, protagonistas) que más adelante iría detallando cuidadosamente.
- Planificaría las escenas inminentes, las que trabajaría en el día. En resumen, siendo que la historia comienza con un viaje en coche a la ciudad natal de mi protagonista, un "regreso a sus raíces", no me enfocaría más que en descubrir la carretera por la que llegaría, la atmósfera general que transmitía la ciudad, sobre la cuál seguro debería decir algo, y su casa. El mundo de mi novela, consistía de una ciudad, y esa ciudad, consistía de una carretera, una calle principal, un barrio, y una casa, a la cuál acababa de mudarse un joven en sus últimos años de secundaria, junto a su padre. El muchacho ya había estado ahí, pero, al observar la edificación desde la acera barnizada por la escarcha, y manchada por la nieve, sintió que sus recuerdos no encajaban entre sí, era como si fueran distintas diapositivas sin lógica alguna, en lugar de una película con un argumento.
Pero... todavía tenía hambre, así que:


Había que prepararse con buenos nutrientes.

Un lugar donde plasmar las ideas generales, y dibujar un mapa de la ciudad.

Y libros que servirían de inspiración.
Si uno quiere nieve y melancolía, plasmadas a través de un lirismo pictórico, ¿quién mejor que Chéjov? Murakami es otro que puede aportar a la ecuación, del cuál he leído casi toda su obra (la cuál no me molestará releer), y que añade el asunto de los recuerdos conflictivos. La mayoría de sus personajes son jovenes desencantados, y atormentados por el paso del tiempo, la nostalgia de la inocencia perdida, y el fatalismo de la vida. Pero, aun así, sus personajes suelen conservar cierta chispa de esperanza, cierta actitud abierta a dejarse sorprender por los misterios de la vida, aún en sus vidas aparentemente prosaicas. Entre el absurdo de lo vulgar (típico de Camus), y el absurdo de lo fantástico, no hay mucha diferencia. Los jovenes de Murakami son los personajes que de buena gana se pierden en los bosques de la existencia (referencia a "Kafka en la orilla").
Por último, tengo pensado buscar algo de:
- Jack London (conocido por "Colmillo Blanco")
- Misery, de Stephen King (recomendado por una escritubreriana)
- El resplandor, del mismo autor.
- País de nieve, de Yasunari Kawabata (premio novel de origen japonés)
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Ahora es el tercer día de noviembre, y ya es hora de ponerme a escribir mi historia. Actualizaré este reporte cuando las condiciones sean óptimas. Ahora mismo, ¡una tormenta de nieve se asoma!