Krugos escribió: ↑Vie Nov 11, 2022 10:19 am
Aquí va el mío. =)
BOSONES Y FERMIONES
Edgardo no quería estar allí, deseaba haberse podido quedar en casa y dormir durante toda la mañana; los fines de semana no eran días para estar escuchando lecturas sobre temas incomprensibles. Se había acostado muy tarde, entretenido con El Rebelde del Espacio, el nuevo videojuego que había instalado en su teléfono inteligente. Julia, su madre, había comprado boletos para una lectura titulada «Introducción a la Física de Partículas», para gente que no sabía nada de física; creía que si lo llevaba a esta clase de eventos, haría de su hijo un mejor estudiante.
Edgardo tomó su asiento y empezó a bostezar incluso antes de iniciada la lectura. Su madre parecía emocionada, estaba bien arreglada y olía a perfume. El joven adolescente se cruzó de brazos, resignado a pasar momentos de intenso aburrimiento.
El profesor entró al auditorio y fue recibido con aplausos. Encendió la laptop que le aguardaba en el estrado y la pantalla se proyectó sobre una lona: apareció el título de la lectura.
—Buenos días, mi nombre es Andrés Senderos, soy profesor de física teórica, nuclear y de partículas de la Universidad Estatal. Nuestro mundo está lleno de objetos, podemos ver unos que son muy pequeños, como un grano de arroz, y otros que son muy grandes, como las estrellas en el cielo. Algunas cosas son suaves, como un malvavisco; otros duros, como una roca; y otros son apenas perceptibles, como el aire que nos rodea. También podemos experimentar diversos fenómenos: el sonido de un instrumento musical, el calor del sol, o la luz que emiten las pantallas de nuestros teléfonos. Todo esto lo estudia la física y hoy vamos a conocer los bloques elementales con los que está construido nuestro universo.
Edgardo no aguantaba el sueño, sus párpados se cerraban solos y costaba volverlos a abrir. Apenas podía prestar atención, las palabras se confundían unas con otras.
—La física de partículas —continuó el profesor— puede describirse en cinco palabras: fuerza, energía, materia, espacio y tiempo. La fuerza y energía se refieren a cómo y por qué las cosas interactúan. La materia nos dice qué son esas cosas, de qué está hecho el mundo. El espacio y tiempo son el escenario en el que ocurren todas esas cosas. La humanidad, desde tiempos remotos, se ha preguntado de qué estamos hechos, por qué las cosas se comportan del modo en que lo hacen. Antes de que se desarrollara la ciencia como la conocemos, estas preguntas caían en el campo de la filosofía. Hablemos de un filósofo en particular, un contemporáneo de Sócrates que suele asociarse a los filósofos presocráticos, su nombre era Demócrito y lo recordamos especialmente por...
Edgardo se sorprendió al ver que varios filósofos griegos entraban al teatro armados con espadas. Obligaron a todos a quedarse en sus asientos y tomaron el podio.
—Damas y caballeros —dijo uno que por alguna razón Edgardo sabía que era Sócrates—, ¡ya basta de injusticias! Nuestro movimiento filosófico lucha para evitar que se hagan lecturas los fines de semana. Todos sabemos que estos son días para quedarse en casa, dormir toda la mañana y tener gratos sueños.
Todos aplaudieron, Edgardo más que nadie.
—¿Lo ves, mamá? ¡Te lo dije!
—Edgardo —dijo Sócrates— ¿por qué no subes al escenario y nos cuentas cómo te obligaron a asistir a esta lectura ridícula?
Edgardo se levantó y corrió entusiasmado para decirle a todos lo que pensaba, pero al tomar el micrófono no supo qué decir. En ese momento se dio cuenta que iba vestido con una toga, al igual que los filósofos, y a pesar de que las togas eran vestimentas de la antigua Roma y no de la antigua Grecia. El joven se ajustó la toga y ésta se desprendió, dejándolo desnudo frente a la audiencia. Todos estallaron en carcajadas.
Edgardo despertó. La lectura seguía. No había rastro de ningún filósofo. El adolescente suspiró aliviado de que todo había sido un sueño, aunque le hubiera gustado que alguien interrumpiera ese discurso tan aburrido.
El profesor Senderos explicaba de la forma más simplificada posible lo que era el modelo estándar de la física de partículas.
Edgardo bostezó y no prestó atención. Miró por la ventana y vio que afuera estaba el Rebelde del Espacio, el héroe de su videojuego. El Rebelde lo señaló y le hizo señas para que revisara su teléfono. Cuando Edgardo encendió el aparato se vio teletransportado al exterior del teatro.
—Valiente joven —dijo el Rebelde—, en la Tierra está por librarse una terrible batalla entre los Bosones y los Fermiones, avanzadas civilizaciones rivales de la galaxia de Andrómeda. Tu planeta te necesita, eres el único que puede detenerlos.
Edgardo se marchó con el Rebelde del Espacio en su nave espacial. Desde la base lunar esperaron la llegada de las naves espaciales extraterrestres. Vieron aproximarse la flota de los Fermiones, Edgardo tomó su rayo láser, se puso su casco y se teletransportó a la nave insignia. Desde allí, con la ayuda del Rebelde, tomaron el puente y se hicieron con los controles.
—Fuego —dijo Edgardo.
El Rebelde del Espacio disparó los misiles y acabó con todas las naves que componían la flota. En ese momento aparecieron los temibles y tentaculosos Bosones. Abrieron fuego contra la nave secuestrada por Edgardo y la hicieron estallar. El joven salió disparado en una bola de fuego. Su traje espacial se desintegró con las llamas, dejándolo desnudo en el frío del vacío. Cuando creía que la muerte era inescapable, miró su teléfono flotando cerca de él. Se aproximó como pudo y lo encendió, haciendo que el aparato lo devolviera al teatro, donde apareció sin ropa en medio de la tarima.
—¡No de nuevo! —dijo Edgardo, y despertó.
La lectura había terminado. El joven se desperezó estirando los brazos y salió con su mamá. Afuera, Julia compró helados para ambos y le preguntó a su hijo:
—¿Qué te pareció el evento?
Edgardo adoptó una postura pensativa, poniendo una mano sobre la barbilla.
—Bueno, tuvo momentos emocionantes y momentos vergonzosos. Nada mal, considerando que creí que me esperaba una mañana aburrida.