Melina Larzo escribió: ↑Mié Nov 16, 2022 6:56 pm
Creo que borré el anterior, aquí pongo denuevo
« Trágico, explosivo, teatral »
« Pastel explosivo »
La esposa del químico, ya tenía sus años. Entre la vista y su concentración existía un enorme universo de desatinos y peligrosas casualidades.
En el teatro del ayuntamiento se celebraba la semana de primavera, pero el momento más esperado era el cierre junto a todas las organizaciones de la comunidad, que llevaban su colaboración para hacer el mejor coctel del día.
Esa era una mañana caótica para la abuela, con sus típicos descuidos se había sentado en sus lentes, haciéndolos trizas.
—¡ohhh no, que será de mi ahora, como voy a terminar ese pastel para la celebración, no puedo fallar a última hora. ¡Vamos piensa mujer!…ya que no puedo salir a comprar, tendré que usar lo que tenga a mano.
Así fue a buscar sus elementos para cocinar a la bodega, azúcar morena, harina, polvos de hornear, café, huevos. No lograba definir bien las letras de los productos, pero se sabía de memoria la receta.
—Está muy pálida la azúcar morena, y medio fuerte su olor o será este café, que está muy oscuro, bueno a dejar de rezongar y manos a la obra. Hizo la preparación y la decoró con la azúcar blanca que molió porque la encontró muy gruesa.
Todo listo, se fue a pie con su preparación bien envuelta hasta la oficina de despacho rápido a unas tres cuadras desde ahí, así no tendría que ir ella misma al ayuntamiento antes de tiempo, y podría echarse una siesta antes de la celebración.
El químico cuando llegó a casa, muy afligido llamó a la policía porque había sufrido un robo en su bodega, le faltaban componentes muy delicados por el efecto que podían provocar, el nitrato de potasio, carbón y azufre. Cuando llegó su señora se sorprendió al ver a la policía.
—¿Qué pasó viejo?, ¿Por qué está la policía aquí?
—Alguien nos ha robado, faltan ingredientes químicos —Contestó él con una angustiosa voz de preocupación.
—Yo salí a la oficina de despacho rápido y estoy muy segura de haber dejado bien cerrado antes de irme.
—No sé cómo entraron pero faltan y las consecuencias son muy peligrosas.
—¡Qué terrible!, ni en casa uno puede estar segura —mirando con desconfianza a alrededor.
La policía registro todos los datos y estarían atentos a todo futuro incidente.
La abuela y su marido el químico se fueron a echar una siesta, por supuesto antes, trancando bien las puertas. La tarde era fresca y apacible, así que el sueño se hizo placentero y prolongado, hasta que un fuerte remezón estruendoso los sacó de ese lugar de ensueños.
—¿Qué fue eso mujer? —gritó el químico con el susto
—No fui yo, no comí nada flatulento viejo —enderezándose entre la melodía de miles de sirenas afuera en la ciudad.
Prendieron la televisión para informarse. El teatro del ayuntamiento había volado por los cielos, un atentado terrorista sin nombre.
El químico no podía dar crédito a lo sucedido, el robo en su bodega eran una potencial bomba.
La abuelita con todo el dramatismo de la situación dijo:
¡ Pobre gente!, ¿Cómo puede haber seres tan malos ?