Reto Literario 1

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Eljovenperpetuosabio
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Re: Retos literarios de noviembre 2022

Mensaje por Eljovenperpetuosabio »

Aina Rayo escribió: Sab Nov 05, 2022 11:20 am Hola Bruno y bienvenido!
Gracias por compartir tu relato: has traído un interesante perspectiva del mundo a través de los ojos de una gata.
Me queda una duda en el tercer problema de la gata, respecto al término "cráneo": ¿es un tipo de frasco con forma de cráneo? ¿Me imagino bien? ¿Es algo coloquial o un término que se usa dentro de la brujería?

Saludos desde Chile!

Eljovenperpetuosabio escribió: Sab Nov 05, 2022 1:31 am
El tercer problema es que la gente prefiere no estar cerca de mi especie, pues dicen que traemos el mal, aunque tampoco es que me sienta muy tentada a estar cerca de ellos, dado que algunas mujeres locas que nos acogen tienen cráneos, frascos con líquidos hechos de plantas, animales y objetos brillantes.
Buenas noches, Aina. Me alegra saber que te haya gustado mi relato. Respecto al tema del cráneo, por lo que tengo entendido los indígenas de Perú tenían como costumbre, durante el Virreinato del Perú, intercambiar huesos de personas para rituales mágicos. Esa sería la respuesta.
Por cierto, cómo estás registrada en YouTube. Lo pregunto dado que creo que en el foro todos se pusieron nombres diferentes.

Saludos desde Perú.
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Re: Retos literarios de noviembre 2022

Mensaje por Eljovenperpetuosabio »

Krugos escribió: Jue Nov 03, 2022 11:13 am Aquí va mi relato. =)

LA BRUJA Y LOS GATOS

—¿Qué se hace con las brujas cuando las pescas? —preguntó Maximiliano al tiempo que se rascaba la cabeza.

Ninguno de los presentes conocía la respuesta. Habían enviado a un mensajero en busca de algún representante de la iglesia del pueblo vecino (las prisioneras habían asesinado a los párrocos locales), sin embargo, temían tener que esperar algunos días hasta que volvieran. La cuestión con la brujería era que involucraba al diablo, a diferencia de otras formas de hechicería, y esto ponía a todos nerviosos.

—Yo creo que las queman —dijo Francisco, el herrero.

—Y yo creo que las echan al río a ver si flotan —dijo Roberto, mostrando luego una sonrisa a la que le faltaban varios dientes.

—Para quemarlas necesitaríamos a alguien con experiencia —dijo Maximiliano—, pero tampoco quisiera arrojarlas al río, no vaya a ser que se escapen. ¡Mejor las ahorcamos! Y si sobreviven, pues que se queden colgando hasta que vuelva nuestro mensajero con alguien que sepa qué hacer con ellas.

Corría el año 1666, el mismo que viera arder la ciudad de Londres. Entre en las colonias del Nuevo Mundo había una isla remota que tenía un pequeño poblado, donde la moda de cazar brujas había llegado con décadas de retraso. Ahora que tenían cuatro brujas en sus manos, no estaba claro cuál era el correcto proceder; nunca antes habían encontrado un problema parecido.

Tras torturar a las mujeres, tres de ellas habían confesado cometer el crimen siguiendo las órdenes de la vieja Úrsula.

—Pero yo no sabía que ella era una bruja, lo hice por el dinero —dijeron las tres, cada una por separado, durante los respectivos interrogatorios.

Lo más sensato era deducir que las cuatro eran brujas y que Úrsula era la cabecilla del grupo.

—¿Cómo se llama la que manda más entre un puñado de brujas? —preguntó Francisco, el herrero. Nadie sabía la respuesta. Maximiliano dijo que ni siquiera sabía si existía una palabra para eso.

Las colgarían a todas, por si acaso. De ser inocentes del cargo de brujería, igual eran culpables de asesinato. En todo caso, nada valioso se perdería con sus muertes: Úrsula era una anciana antipática que no tenía familia. Ana era una buscapleitos que reñía con todo el mundo. Rosamunda era mujer de mala reputación. Y nadie sabía de dónde había salido Concepción, ni qué pecados traía consigo.

Erigieron el cadalso dentro de la celda. Si las brujas sobrevivían el castigo, quedarían atrapadas de todas maneras. Por precaución pensaban dejarlas allí hasta que volviera el mensajero, presentaran o no signos de vida después de la ejecución.

Condujeron a las mujeres a la celda y las obligaron a pararse en fila, allí les pusieron la soga al cuello. El herrero, que también hacía de verdugo en sus ratos libres, accionó el mecanismo y las mujeres quedaron colgando. Todas se retorcieron por un minuto o dos, con la excepción de Ana, la única a la que se le rompió el cuello y tuvo un final rápido. Al cabo se fueron quedando quietas, parecían estar muertas.

Cuando los hombres creían que todo había acabado, el cuerpo de Úrsula comenzó a burbujear y a quebrarse en trozos que al precipitarse fueron adoptando la forma de gatos negros: ¡dos docenas en total! Los animales, maullando y bufando, corrieron y saltaron en todas las direcciones, y escaparon por entre los barrotes. Se procedió a perseguirles por toda la prisión y fue posible juntar veintitrés gatos. Uno faltaba.

Se preguntaron si sería buena idea ahorcar a los gatos, pero como esto no había funcionado con Úrsula, era muy probable que tampoco funcionaría con los animales en los que se había convertido. Decidieron decapitar a los gatos.

Mientras tanto habían dejado los cuerpos de las otras mujeres muy bien vigilados. Ninguno se transformó en gato ni en algún otro animal. Quizás sí eran inocentes de brujería después de todo, pero como seguían siendo culpables de asesinato, todos pensaron que estaba bien haberlas colgado.

Uno por uno le fueron pasando los gatos al herrero, quien los decapitó con un hacha bien afilada y los fue arrojando en un montón. Cuando terminó con el último, a todos les pareció que había movimiento entre el montón de cuerpecitos decapitados. ¡Estaban en lo cierto! No sólo se movían los cadáveres, sino que se estaban transformando en un millar de pulgas. Trataron de pisarlas, pero era imposible detenerlas a todas. Las pulgas brincaron por todas partes, infectando a todos los presentes. La mordedura de las pulgas los fue dejando hipnotizados, primero a los captores y luego a los demás habitantes del pueblo. Hombres y mujeres permanecían de pie, en trance, habiendo perdido la capacidad de pensar por cuenta propia.

El gato que faltaba salió de las sombras y todas las pulgas volvieron a él. Cubrieron por completo al animal y formaron un montículo informe que fue irguiéndose y adoptando forma humana hasta quedar convertido en un cuerpo humano hecho de pulgas con cabeza de gato. Luego todos los animales se fundieron y de esta mezcla brotó el cuerpo desnudo de la vieja Úrsula. Con una mirada perspicaz y las pupilas de sus ojos alargadas como las de los gatos, la bruja miró a su alrededor y empezó a reír con profunda maldad.

El mensajero regresó al pueblo pocos días después junto a un comité enviado para hacerse cargo del asunto de las brujas. Encontraron las calles y casas vacías. Al cabo de una extensa búsqueda, hallaron a todas las personas desaparecidas: estaban ahorcadas en las ramas de un gran número de árboles en un bosquecillo a orillas del río.
Macabro, mágico y bien narrado. Será mejor que afine mis habilidades si quiero sentirme como uno de los grandes en el próximo Escritubre.
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Re: Retos literarios de noviembre 2022

Mensaje por Eljovenperpetuosabio »

Aina Rayo escribió: Mié Nov 02, 2022 11:41 pm (Voy)



—¡Nooo! ¡¿Por qué justamente él?! —Maldijo ella para sus adentros— De todas las guardias posibles, le tenía que tocar ésta, justamente, a él.

Nahual lo observaba con curiosidad. Nunca lo había visto trabajando. Tenía bellos ojos azules; ella lo sabía pese a que no podía verlos ahora, con todo ese aparataje de protección puesto; y él dándole la espalda. Ella se arregló el cabello, se pellizcó las mejillas y se dio unas mordiditas en los labios.

Lo había estudiado a distancia por mucho tiempo: con cuidado, como una felina curiosa; fiel a su nombre. Pronto, había entendido que él era simplemente perfecto; un diamante pulido, un ser divino, un ángel caído.

Un día, el ser magnificente la sorprendió. Ella había bajado al río y no importa cómo, se encontraron cara a cara. Ahí, ella descubrió que él era tan humano como un ser celestial pudiese serlo; a la vez que una nueva cosquilla en su interior, algo como una llamita, jugaba con la idea de hacerse más grande. Una frase había llevado a la otra y, ahora, le esperaba un espectacular panorama para el fin de semana junto a esos ojos claros.

Si solo...

Un rizo negro, como una noche de apagón, se deslizó bordeando sus rosadas mejillas en el preciso momento que él fijó sus azules, en sus carmines; y compartieron una sonrisa cómplice, notable solo por las mascarillas infladas a la altura de los pómulos.

Con un archivo en la mano, entró a su cabina.
—¿Todo bien? —le preguntó.
—Ay, Manuel, que pena contigo.
—No pero ¿por qué?
—Ya me iba yendo, yo. Ya me atendieron. No te preocupes…

Mientras ella daba excusas, él tomó la ficha a los pies de la cama y leyó.

—Ah. Entiendo. ¿Ya te llegó el resultado del test?
—Ehm, no. Pero seguro me llaman o me mandan un mail o algo. Debo irme, ¿ya? Nos vemos el fin de semana, ¿si?

Tomando sus pertenencias, se bajó de la cama; los zapatos se sentían grandes. Se dispuso a darle un abrazo pero él tomó distancia. Ella no supo qué hacer y se quedó paralizada con cara de interrogante.

—Tú entiendes que no puedo tomar riesgos —anunció.

—O sea… ¿no hay paseo a la playa? —preguntó ella, aún con algo de esperanza en la voz.

El silencio puede ser signo de confirmación pero también de duda, así que ella se atrevió:

—Oye, pero tampoco es para tanto, ¿no? El omicron es solo un bicho más. Tú, como doctor supongo que estarás de acuerdo…

El azul de sus ojos sufrió un cambio repentino y de ese cielo oscurecido, estalló una fulminante decisión.

—No puedo salir con alguien que no tome esto en serio.

El doctor se dio media vuelta y se marchó.

El silencio, la frustración, los tres años de encierro y la soledad, en un instante, se personificaron en ella.

—No te juntes con Efraín, entonces, porque ayer estuvimos juntos —gritó Nahual desvergonzadamente de pura rabia.




P.d. Espero haber cumplido con los requisitos histórico, sobrenatural y felino. :) *espero que este relato sea uno de mis peores jejeje
No cumplirá con el reto en sí, pero me gusto leer un poco de romance frustrado... ¿Te gusta el romance? Es solo curiosidad, pues sentí mucho de eso en el relato. Me encantó el uso de comparativo con seres de origen divino y ese nombre tan exótico... En teoría, podría decirse que sí es histórico, ya que la pandemia de COVID-19 cuenta como evento histórico. Bien hecho.
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Re: Retos literarios de noviembre 2022

Mensaje por Eljovenperpetuosabio »

Sebastián Luque - iz escribió: Vie Nov 04, 2022 1:53 pm Histórico – Sobrenatural – Felino

Al percibir su fugaz reflejo en la ventana del taxi, Carlos percibió esos pelinchos en la coronilla que siempre se le formaban al dormir, aunque solo fueran diez los minutos de viaje de su casa al aeropuerto. “Parezco un pájaro carpintero”, se dijo, y recordó la característica risa del dibujo animado. Se rio bajito, para él nomás. “Ya estamos grandes para dibujos”. El taxi partió despacio, tocó dos bocinazos cortos a modo de despedida y él llegó a ver la mano del chófer que se asomó para saludar.
Aquel mediodía bonaerense era fresco, solo el sol ocasional otorgaba alguna caricia para atenuar los efectos del junio invernal.
Carlos apuró el paso y se mezcló con todos, valija en mano, bufanda raída al cuello. Se fijó en su reloj, lo guardó y no tardó más de treinta segundos en volver a consultarlo. El tiempo estaba de su lado, pero cuando se trataba de trabajo no le gustaba correr riesgos.
—Permiso, che, permiso —fue haciéndose paso entre la multitud.

Ese cuarto del segundo piso no iba a ser tan permanente cómo terminó siendo. El contacto con el Termo Funes, su amigo de años, lo llevó a la dueña del edificio Arenales, la señora de González: una viuda que a sus sesenta pretendía sin éxito hacerse pasar por una cuarentona. Un primer encuentro para conocer el lugar le dio a Carlitos la seguridad de que no iba a quedarse allí, y mucho menos aun cuando la propietaria se empeñaba en pegársele demasiado al hablar y enseguida, “¡qué odioso!”, lo tomaba del brazo. Carlitos no gustaba del contacto físico y se sacudió todo lo gentil que pudo aquel agarre. Pero la señora insistía e insistía. Y se reía de un modo… El joven notó que no solo exponía su dentadura amarilla e incompleta, sino que se mostraba risueña ante comentarios que él decía sin intención de ser gracioso. “¡Ay, qué divertido que sos, nene!” y ¡zas!, manito al brazo. Él se preguntó si apestaba más la casa o su propietaria.
Pero hubo un solo hecho que inclinó la balanza.
No fue el precio, porque podía permitirse algo mejor con los ingresos que no paraban de crecer. La última producción era todo un éxito.
Tampoco la ubicación, que a ciencia cierta sí era muy buena.
Eran los gatos.
Llegó a contar seis distintos, todos diferentes en colores y tamaños. Estaban en la calle, en el pasillo, en el cuarto…
Cuando vio esa gata blanca, enorme, con su pelaje largo, le pareció que estaba hecha de algodón. La vio en la ventana, como si fuera la dueña verdadera del lugar, y dueña también de una mirada con la soberbia que solo se puede apreciar en los felinos.
Fue entonces que decidió quedase.

Por supuesto que consiguió tomar el avión. Si hasta fue el primero en abordarlo. Pero él se sintió tranquilo con su proceder: “mejor que sobre y no que falte”, se dijo mientras acomodaba su pañuelo. La fragancia que tenía era suave: de ser fuerte no podría llevarlo tan cerca de la nariz por tanto tiempo.
El traqueteo de la aeronave tenía preocupada a la damisela sentada a su lado, por lo que no paraba de hablar como para aturdirse y no pensar. Carlitos trató ser amable y seguirle el dialogo aunque hubiera preferido dormir un poco más: el vuelo a Colombia tomaría varias horas.
Aunque algo le venía revolviendo los sesos, desde el momento en que se despidió de la señora de González por la mañana.
El baka de su madre.
La procedencia francesa de sus padres le había dejado varias cosas pintorescas, pero el baka era la mayor. La cajita de madera de su madre lo encerraba desde hacía años y, como bien le había enseñado ella, no debía abrirla por ningún motivo. Una amiga de ascendencia africana se lo había obsequiado poco antes de fallecer, varias décadas atrás, antes del cambio de siglo. Y con él, la familia había sobrellevado bien la Gran Guerra. El rito del rezo, la ofrenda y la invocación en los momentos necesarios, se transmitía de generación en generación. El poder del baka se basaba en la fe que uno le otorgaba.
Aquella mañana Carlitos estuvo a punto de tirarlo: tomó la pequeña cajita con asco, estaba tapada de polvo, y la agitó un poco. Se preguntó qué tendría dentro. Unos segundos la estudió: los maderos eran pequeños pero resistentes; sin embargo, el hilo estaba muy cortajeado y no faltaría mucho para que se rompiera solo.
Reconoció que llevaba mucho sin cumplir con el rito aprendido, el trabajo era cada vez más demandante, con viajes al exterior incluidos.
Mientras todo temblaba a tantos pies de altura se preguntó si había hecho bien en zamarrear al baka y dejarlo tan desamoradamente sobre la mesa.

Un día sin lluvia era un día para dejar la ventana abierta, para que el aire de la ciudad paseara por el cuarto y se llevara un poco de su aroma a encierro natural. Ni con todas esas plantas, o flores recibidas, se iba del todo la peste.
Pero la señora de González no quería correr el riesgo de olvidarse abierta aquella ventana y que Carlitos se le fuera a enojar. Pocas horas después de su partida, se dirigió al cuarto rodeada de su troupe gatuna.
Y al abrir la puerta se horrorizó al encontrar a la gata mayor sobre la mesa, mordisqueando algo.

Ningún pasajero de aquella aeronave creyó posible aterrizar en tierras colombianas.
La última hora del vuelo la atravesaron con la turbulencia más salvaje que habían conocido. Parecía como si Dios mismo estuviera atacando la aeronave.
Cuando todo hubo quedado atrás, Carlitos descubrió cómo la pasajera de al lado lo tenía atrapado del brazo, con las uñas clavadas como un gato, y el rostro cubierto de lágrimas apoyado en su hombro. Esta vez no le molestó.
Se rio, con esa sonrisa tan suya, y pudo serenarla. Ella lo reconoció recién entonces y, por un momento, todo el terror se disipó.
Carlitos le firmó un autógrafo con todo placer.
Se sorprendió al darse cuenta de que en ningún momento había pensado en pedirle socorro al amuleto africano.

La señora de González barría toda la mugre apurada, aun sabiendo que faltaban días para el retorno de su inquilino. La impresión de ver esos bichos secos envueltos en el polvo de hojas y flores resecas casi le impedía cumplir su función. La gata blanca jugaba con una araña enorme, mientras los demás felinos intentaban tocarla con suma desconfianza.
El baka yacía destruido en el suelo, sin conciencia de que alguien miles de kilómetros al norte había dejado de creer en él.
El cantante llegaba a Medellín.
Me confundí un poco, pero sé que se habla de un torero y compositor de tango famoso por lo que tengo entendido. Me gusto el relato sinceramente.
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Sebastián Luque - iz
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Re: Reto Literario 1

Mensaje por Sebastián Luque - iz »

Me confundí un poco, pero sé que se habla de un torero y compositor de tango famoso por lo que tengo entendido. Me gusto el relato sinceramente.
¡Gracias! Sí, es sobre el cantante de tango Carlos Gardel y su muerte. Hay muchas dudas de cómo fue el accidente de avión donde murió, así que jugué un poco con eso.
😁👌🏼👌🏼👌🏼
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Krugos
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Re: Retos literarios de noviembre 2022

Mensaje por Krugos »

Eljovenperpetuosabio escribió: Lun Nov 07, 2022 12:45 am Macabro, mágico y bien narrado. Será mejor que afine mis habilidades si quiero sentirme como uno de los grandes en el próximo Escritubre.
Gracias, y ánimos, espero que los retos del foro te ayuden a practicar. =)
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Sebastián Luque - iz
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Re: Reto Literario 1

Mensaje por Sebastián Luque - iz »

Muchas gracias, Sebastián. También me leeré los relatos de los demás. Por cierto, qué nombre tienes en la plataforma de YouTube, es que creo que todos aquí se pusieron nombres diferentes. Saludos.
😉👍🏼
En YouTube figuro igual: Sebastián Luque - izcontenidos.
Acá no pude ponerlo completo 😅😅😅
Y en otras redes también estoy igual. En ig subo dibujos 😊
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Re: Reto Literario 1

Mensaje por Krugos »

Sebastián Luque - iz escribió: Lun Nov 07, 2022 7:15 am En ig subo dibujos 😊
Si quieres compartir tus dibujos por aquí, el foro está a tu disposición, más tarde crearé una sección de arte. =)
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Re: Retos literarios de noviembre 2022

Mensaje por Eljovenperpetuosabio »

Drauna魔女 escribió: Mié Nov 02, 2022 10:08 am Gracias Krugos por haber abierto esta red para que todos pudiéramos seguir compartiendo :D

Así que el reto de esta semana es histórico, sobrenatural, felino? Mmm... Veamos qué podemos sacar de aquí.

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Relato:

Efraín era quien estaba de guardia esa noche. Estaba algo frustrado pues, a pesar de lo tarde que era, el calor no había disminuido ni un poco. Era una tortura hacer guardia allí afuera con semejante armadura de hierro, además le parecía inútil. Tenochtitlan ya había caído hace mucho, ¿qué posibilidades habría de un ataque a esas alturas? Dándole vueltas a su alabarda, Efraín fijó su vista en el río y para su impresión, halló una mujer allí, desnuda, con piel dorada y rizos color carbón, bañándose frente a él.
Efraín parpadeó un par de veces, dudando de sus sentidos, pero la imagen no desaparecía. Fue entonces cuando el deseo pecaminoso se apoderó de él. Después de todo, ¿a quién le importaría? Era sólo una mexica. Con cuidado, el hombre comenzó avanzar hacia la dama, que parecía no haberlo visto, pero sus pasos fueron demasiado pesados y ésta le descubrió.
Cubriendo sus labios con una mano y sus pechos desnudos con la otra, la mujer pareció horrorizarse. Su rostro era perfecto, moreno y delicado, pero lo que más llamó la atención del español fueron sus enormes y acentuados ojos color ocre. Jamás había visto ese color de ojos en una mujer, de hecho, nunca los había visto en un ser humano siquiera, por lo que hallarlos en una joven indígena le pareció aún más excitante.
Aterrada, la mujer salió del agua para echar a correr hacia la selva, y olvidándose por completo de sus órdenes, Efraín partió tras ella, dejándose el casco y la alabarda.
—No te vas a escapar de esto gatita… —advirtió Efraín, mientras la perseguía a través de la broza.
La persecución se prolongó bastante. El español estaba tan empecinado en atrapar a la bella mujer, que no se percató de lo mucho que se habían alejado del fuerte, ni de cuanto se habían internado en la selva, o de lo extraño que era que aquella mujer, tan delgada y menuda, no pareciera cansarse, adelantarse o retroceder. Era como si estuviese manteniendo la distancia exacta para que el hombre no la perdiera de vista, pero tampoco pudiera cogerla.
Efraín había comenzado riendo, pero viendo que era incapaz de alcanzarla, la emoción se fue transformando en rabia. Los pulmones ya no le aguantaban, y la pesada armadura, sumada al agobiante calor, comenzó a asfixiarlo.
Lanzando una maldición, Efraín cayó de rodillas, acezando como un loco mientras trataba de recobrar algo del aliento perdido. En esos momentos, ya había dado a la mujer por perdida, pero en cuanto volvió a levantar la cabeza, se sorprendió al encontrarla allí, de pie frente a él, con expresión impasible, mirándolo directamente.
Sus ojos color ocre habían comenzado a brillar, y su piel dorada, perfecta hace unos momentos, parecía haberse manchado por cientos de pintas oscuras. Lo primero que pensó Efraín era que la joven sufría de algún tipo de peste, pero esta idea desapareció tan pronto notó como el cuerpo de la doncella se desfiguraba ante él.
Con severos espasmos, la mujer comenzó a reírse enajenada, mientras todos sus huesos se retorcían. Sus rodillas se dislocaron, sus brazos se alargaron, y donde antes había unos labios morenos, una larga dentadura felina tomó lugar.
Efraín lanzó un grito al aire mientras trataba de reincorporarse, pero la persecución le había dejado agotado. Entonces la mujer jaguar saltó sobre él, con las garras desenvainadas y las fauces abiertas.
—¡Piedad! —Gritó el hombre, cuando el pesado cuerpo del felino cayó sobre él.
—¿Piedad? —Respondió el animal, con una profunda voz femenina— ¿Qué piedad? ¿La misma que le tuviste a mi pueblo? ¿¡La misma que me habrías tenido a mí?!
Llorando, el hombre solo siguió repitiendo la misma plegaria, pero su miedo no conmovía ni un poco a la nahual.
—Ahora Cihuacoatl no para de llorar por sus hijos perdidos… ¿Tu muerte acaso la consolará?
Con un grito ahogado, un último ruego de piedad se escuchó sobre la selva, y luego, silencio.

Tras la desaparición de Efraín, Manuel se vio obligado a cubrir su guardia esa noche. Estaba algo frustrado pues, a pesar de lo tarde que era, el calor no había disminuido ni un poco. Dándole vueltas a su alabarda, el español fijó su vista en el río y para su impresión, halló una mujer allí, desnuda, con piel dorada y rizos color carbón, bañándose frente a él...

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Ahora a ver qué otras cosas pensaron el resto OwO
Si yo hubiese sido Efraín, hubiese llamado a mis compañeros para interrogarla... Qué les digo soy más del deber y mi instinto es como el de la gata de mi relato.
Me gusto tu relato, a pesar de ciertos elementos clásicos, tiene una prosa que hace que leerlo sea agradable.
Melina Larzo
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Re: Retos literarios de noviembre 2022

Mensaje por Melina Larzo »

Eljovenperpetuosabio escribió: Sab Nov 05, 2022 1:31 am Reto de la Semana 1 - Género: Histórico, sobrenatural, felino

Ser una gata puede ser tan complicado. Primero, al despertarme debo entrar sigilosa por las tiendas de los humanos para poder conseguir algo fresco para comer; después, trato de evitar a los miembros de mi especie de color negro, pues sé que si llegase a tener hijos con ellos, podrían tirarles piedras o quemarlos. No quiero nada de eso, pero en parte si veo a un macho no puedo controlarme, por lo que trato de mantenerme alejada de los demás gatos hasta que sea lo suficientemente madura como para cuidar a mis hijos en un lugar seguro. El tercer problema es que la gente prefiere no estar cerca de mi especie, pues dicen que traemos el mal, aunque tampoco es que me sienta muy tentada a estar cerca de ellos, dado que algunas mujeres locas que nos acogen tienen cráneos, frascos con líquidos hechos de plantas, animales y objetos brillantes. Curiosamente, ellas también suelen ser quemadas en otros países, aunque, en este virreinato del Perú, a pesar de tener tantos años de existencia, no veo que los líderes de los humanos atacan tanto a mi especie como a los suyos. Parece que existe códigos que deben respectarse sobre conceptos que llaman moral, espiritualidad, decencia y otros más que mi especie desconoce o le da igual. Al fin y al cabo, somos gatos y nosotros decidimos qué es lo que queremos hacer o como vivimos; no obstante, debo reconocer que hay algo en lo que sí estamos de acuerdo: mi cuarto problema.
Durante la noche, no podemos dormir, puesto que fantasmas, duendes, demonios y otras criaturas siempre salen a cazar a cualquier criatura que puedan percibirlos. Afortunadamente, nunca han sido capaces de cazarme, ya que nuestra especie puede defenderse de estas criaturas. Afortunadamente, todos los gatos tenemos un poder que nos permite defendernos de ellos por medio de la vista y nuestras energías espirituales.
Actualmente, cumplo con mi rutina de buscar en las noches un lugar seguro para poder criar a mis hijos, pues soy una gata y sé cuál es mi deber como tal. El problema es que varios animales, sobre todo mis hermanos y los perros, dicen que hay unos hombres y mujeres quienes han estado matando a su especie para conseguir su grasa después de cortarles la cabeza, pero, ahora, vienen por nosotros por lo cual debo buscar un escondite ideal para sobrevivir.
La noche muestra a la luna la cual ilumina mi camino. Puedo ver a un hombre con un poncho llamándome, pero sé que no debo acercarme a él. El olor a sangre y metal lo delata. Será mejor que aprenda a ser mucho más cuidadosa.

Gracias por estos retos Krugos. Soy Bruno, por cierto.
Me gustó esa gata, sabe bien lo que quiere en la vida y como cuidarse. muy linda historia
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