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Re: Reto Literario 4

Publicado: Dom Dic 04, 2022 9:41 am
por Krugos
Melina Larzo escribió: Dom Dic 04, 2022 8:35 am Pensé que diría "Y no comío mas chocolate" :lol:
Buen suspenso y valiente despues de todo.
Jeje, después de esa experiencia no me extrañaría si dejó de comer chocolate. Gracias por leer. =)

Re: Reto Literario 4

Publicado: Jue Dic 08, 2022 11:12 am
por Sebastián Luque - iz
Se me terminaron las vacaciones, así que volvemos al ruedo :D
Arrancamos



El centro comercial está repleto.

Mientras subimos con el Charly por la escalera mecánica, puedo ver cómo el restaurante se va alejando más y más de mí, junto con mi idea de pizza y cerveza que me había acompañado durante mis horas laborales. Encima con este calor que sofoca se le antoja tomar un café… Pero bueno, él no tuvo oportunidad en la elección de la película, así que estamos a mano.

No puede con su genio. Esa sonrisa que le enseña a la mesera viaja con excesos de dobles intenciones. Me descubre mirándolo y cambia a esa otra, la de la complicidad. Charly, Charly, eres terrible.

—Cortado, doble —pido yo, aunque nunca sé si está bien pedirlo así, no sé qué significa lo de “doble”. ¿Es que es el doble de grande o el doble de cargado? Pero bueno, al menos así no suelo tener repreguntas que evidencien mi ignorancia, así que…—. Y una porción de cheesecake, gracias —esa sí la conozco bien, no por nada estoy como estoy.

Estos ratos en que coincidimos se nos pasan volando, pero parte de la magia que mantiene nuestra amistad a través de las décadas tiene que ver con no cruzarnos tanto: allá en la escuela pasábamos horas al día juntos y chocábamos más, la verdad.

Bah, qué sé yo.

Charly mira el celular, menea la cabeza, después se ríe con ese ruido raro que hace con la nariz y lo deja. No pasan cinco segundos y siento cómo vibra de nuevo. Yo busco el mío y chequeo: cero mensajes, cero notificaciones. Bien, todo normal.

Los pedidos llegan en la etapa en que estamos hablando de los niños. Presto especial atención a la mesera: andará en unos veinticinco años, la mitad de nosotros, más o menos. Se acomoda el pelo por sobre la oreja mientras atiende a las consultas de mi amigo. Dicen que esa es una señal, ¿no? Lo del pelo. Se le forman unas pequeñas arrugas de tanto sonreír, vaya qué belleza de dentadura que tiene. Charly, ¿cómo hacés para que parezca tan fácil?

Le va a sacar el número antes de que nos vayamos.

Al fin pruebo mi café: una delicia. Es cierto, acá adentro el aire acondicionado está fuerte y la bebida caliente pasa a ser agradable y, aunque considero tomarlo así, al final el azúcar me tienta y le agrego. Y me trajeron una señora porción de torta. Bien, ya nada puede arruinar el día.

—Bueno, me decías —le digo para que continúe y también para comer mis exageradas cucharadas—, ¿un árbol de dinero?

—¡Uy, Chester! Mi nena me va a volver loco con sus salidas —dice mientras se apoya en el respaldo y abre muchos los brazos, casi chocando a una señora que lo mira con un odio que me sorprende. Charly no nota nada—. Bueno, no, no le gustó que le diera una moneda, que con eso no se compra nada…

—Tiene toda la razón.

Asiente cerrando los ojos.

—Tiene toda la razón. Y le digo: “la plantamos acá, en la maceta de adelante…” ¿Vos viste el jardín que hicimos adelante?

—No, hace años de la última vez que fui, vos estabas con la madre todavía.

Le resta importancia con un gesto de las manos.

—Bueno, pusimos varios macetones, un montón de plantas con muchas flores… Se secó todo, no duró el jardín. Pero fuimos con Cata y la convencí de plantar la moneda para que después saliera un árbol de billetes.

Lo recrimino con la mirada.

—Engañando a una niña de cuatro años… Para no darle un billete…

—Ya tiene cinco. Además, ¡es un juego! Sabés cómo se puso a regar la moneda…

Se toma su café y prueba la primera de sus medialunas. Pidió tres y apuesto a que deja una: no sé si es algo consciente o no, pero suele dejar un tercio de lo que pide.

—Y después fui, el martes éste que me tocaba, y compré un pinito, y otras plantas más, y lo
puse justo ahí donde estaba la moneda… ¡La carita que puso cuando lo vio!

Si algo no le puedo criticar es cómo se desvive por sus hijas. No estaba ahí pero de verlo contándolo me la puedo imaginar.

—Genio, top tres mejores padres dos mil veintidós. Imagino que le pusiste algún billetito.

Me indica una pausa con las palmas.

—La hice que riegue el pino y al rato ya le puse un billete de cien, sí.

Agarra la segunda medialuna y se liquida el café, mientras en la mirada le intuyo algún recuerdo más.

—¿De qué te estás acordando?

Su ruido nasal, otra vez.

—No, que cuando Cata va y ve el billete, ella re contenta lo saca y empieza a saltar. Y yo le digo que podemos comprar unas golosinas así comemos viendo alguna película… ¿Y qué me dice la enana?

Me imagino.

—¿Qué te dice?

Charly se rie antes de responder.

—“Rajá de acá, quién sos, es para mí, si yo la estuve regando”.

Yo también me río. Con la vocecita que tiene Cata eso hubiera sido un video viral.

Charly se limpia las manos con una servilleta mientras recupera la compostura y la tira sobre la última medialuna. No la va a comer.

Enseguida aparece la mesera, de seguro quiere sacarnos rápido, porque ya hay gente esperando. No sé si mi amigo va a jugar alguna última carta para su cacería personal, pero no le voy a dar la oportunidad. Le agarro la mano con mucha suavidad y le digo:

—Ay, amor, ¿vamos que me siento mal?

Abre los ojos tanto que me sorprende que no se le salgan y desvía su mirada hacia la mesera. La joven me mira por primera vez por más de dos segundos, luego a él, y veo cómo aquellas arruguitas en sus ojos desaparecen en tanto la sonrisa se le relaja y opaca.

—Bueno, vamos, mi princesa —dice el Charly y nos ponemos de pie.

Deja la paga y nos vamos aguantando la risa.

—Sos un… Más te vale haber elegido una buena película —me murmura entre nasalidades.

Bajamos por la escalera y veo cómo le echa una última mirada a la mesera, que todavía nos espía confundida.

Re: Reto Literario 4

Publicado: Mié Dic 14, 2022 12:12 am
por Melina Larzo
Sebastián Luque - iz escribió: Jue Dic 08, 2022 11:12 am Se me terminaron las vacaciones, así que volvemos al ruedo :D
Arrancamos



El centro comercial está repleto.


—“Rajá de acá, quién sos, es para mí, si yo la estuve regando”.

Yo también me río. Con la vocecita que tiene Cata eso hubiera sido un video viral.

El dinero vuelve tacaño hasta los mas puros corazones :lol:

Re: Reto Literario 4

Publicado: Sab Dic 17, 2022 10:45 pm
por Eljovenperpetuosabio
Aina Rayo escribió: Sab Nov 26, 2022 6:01 pm El rebelde

Era una simple escena y, además, bien sencilla: debía sentarse a leer el libro. Nada más. Yo me preocuparía del resto. Yo estaba dispuesta a todo, tenía el tiempo y las ganas y solo estaba esperando que se sentara para poner una iluminación más acorde a la ocasión y dar por comenzada la velada. Tenía incluso todo preparado para que se deleitara no solo con la lectura, si no con las cosas ricas guardadas en una canasta que él solo descubriría ¡si solo se sentara de una vez!

Pero no. Él no me hacía ni el más mínimo caso. Pasaba por el lado del asiento y lo miraba con desgana, caminaba hacia la ventana y miraba no sé qué allá fuera, si allí no había nada. Su lenguaje corporal decía “cerrado”.

Comencé a perder la paciencia. Me rascaba la cabeza, me paseaba por el cuarto. Sacaba uno que otro título del librero buscando inspiración en mi dilema. Abrí, incluso, un libro que trataba los problemas de la adolescencia, pese a que él rondaba ya los cuarenta.

No pude más. Sentía que la desilusión se agrandaba en mi pecho y se convertía en impotencia, en rabia, en ganas de gritar pero me controlé y me propuse lo contrario. Con una suave voz le dije:

—Entiendo que algo te ocurre.

La figura rebelde se movió levemente. Mis buenas intenciones parecían haber captado su atención.

—Sé que no te conozco muy bien.

Él se dio finalmente vuelta y me observó sin mostrar emoción alguna.

—Y sé que no es correcto de mi parte decidir así no más lo que debes hacer.

Su cuerpo asumió una posición más relajada pero se mantenía con los brazos cruzados.

—Pero quiero que sepas que esto es importante para mí. Así que te propongo que te relajes, yo voy a bajar a la terraza un rato a tomar aire y cuando vuelva hacemos borrón y cuenta nueva y comenzamos desde el principio. ¿Te parece?

No esperé respuesta. No podía darle la opción del rechazo. Me tomé un descanso y cuando regresé fue con la mejor sonrisa. Él se veía más tranquilo y se sentó en la silla tan pronto me vio entrar. Yo me saqué tranquilamente los zapatos, me senté frente al escritorio, tomé nuevamente la pluma.

—Entonces —le dije.

Él no se movía.

Dejé la pluma con fastidio fuertemente sobre la cubierta. Yo no entendía nada. Él puso nuevamente su atención en la nada afuera de la ventana.

Efectivamente, ahí “caí”. Entendí que era justamente eso lo que me pasaba. Yo no entendía nada…y una no entiende cuando no conoce.

Propuse un nuevo “nuevo comienzo”: saldré y contaré hasta cinco y cuando vuelva te haré una invitación a tomarte algo en el balcón. Ahí, bajo las estrellas, me hablarás de ti. Así, podré conocerte mejor y sabré exactamente que necesitas para poder sentarte en esa silla y leer el cuento como te pedí. ¿De acuerdo?

Esta vez tampoco esperé respuesta pero al regresar me llevé una grata sorpresa. La atmósfera al aire libre, le hizo bien. Me habló de su vida, recordó lugares que yo nunca habría podido imaginar sin su ayuda pero, por sobre todo, accedió a sentarse en la silla y yo, ya conociéndolo mejor, pude finalmente sentarme con pluma en mano a imaginar el contexto de su agrado, describir la atmósfera de la noche de un modo que no se altere y crear diálogos acorde a su personalidad y sus intenciones. Casi tuvimos un problema ya que a mi madre le pareció que él reía demasiado alto, cuando leí el primer bosquejo de la escena para ella. Desde lo profundo de la trama de mi libro, él me levantó una ceja, dejando en claro que su risa alborotada y en desacorde con su imagen, no se tocaba. Así soy yo, concluyó él. La mera idea de volver al círculo vicioso del nuevo comienzo me daba náuseas. Entonces, fue que decidí siempre respetar las características de mis personajes.

—Érase una vez —leyó él, mi protagonista rebelde, que ahora se veía muy cómodo sentado en la silla—, una niña egoísta que plantó una moneda y vio crecer un árbol de dinero.
¡Qué metaficción tan bien lograda! Ahora me pregunto cómo se desarrollaría el relato.

Re: Reto Literario 4

Publicado: Sab Dic 17, 2022 11:05 pm
por Eljovenperpetuosabio
Krugos escribió: Mar Nov 29, 2022 10:01 pm También tarde, pero ya poco a poco me voy poniendo al día. A ver si esta semana hago también el reto 5.

LOS AHOGADOS

Cuando la costa terminó de perderse de vista, Arístides mordió su barra de chocolate y apagó el motor. Le gustaba hallarse en medio de la nada, apartado de los ruidos de la ciudad y de las preocupaciones habituales. Era un día soleado y el mar estaba en calma, se respiraba un ambiente salino que le recordaba la infancia al navegante; éste suspiró, sus pensamientos regresaron del breve paseo por aquellas épocas inocentes. Dio el último mordisco y arrojó el envoltorio en la papelera, luego cogió otra barra de una caja que estaba llena de estas golosinas: el hombre era un adicto a ellas.

Hacía una brisa suave y agradable, no era en lo absoluto un día caluroso, a pesar de la intensa luminosidad del sol. Arístides miró hacia el horizonte, hallaba relajante la contemplación. Su esposa, en cambio, se ponía nerviosa cuando se encontraban tan lejos de cualquier otro ser humano. Sus pensamientos siempre volvían a ella, incluso cuando deseaba evitarlo. Se preguntó si todavía estaría molesta; habían reñido. Fue por una tontería, como les pasaba a menudo, una chispa insignificante que detonó emociones que se habían ido acumulando por algún tiempo. Era saludable dejar salir el vapor de vez en cuando. Volvería a casa por la noche, para entonces todo estaría bien: le pediría disculpas a su esposa, ella, por su parte, haría lo mismo, y seguirían con sus vidas como si nada. Lo usual.

Arístides estaba perdido en sus pensamientos cuando sonó la alarma de su teléfono. El sobresalto le hizo dar un brinco y dejó caer al mar la barra de chocolate. Tras soltar una palabrota, apagó la alarma, ya no importaba, la había puesto para recordarle a su esposa que debía tomarse la pastilla antes del almuerzo.

—Espero que se acuerde —pensó—, con lo despistada que es ella.

La barra de chocolate se hundió con premura. En su precipitación, lejos de la vista del que la dejara caer, espantó a varios peces y llamó la atención de otras criaturas más siniestras. No llegó hasta el fondo, tras haber alcanzado unos cien metros de profundidad fue recogida por una mano humana: una mano hinchada, llagosa y en estado de descomposición.

Arístides entró en el camarote, cogió dos barras de la caja, y se acostó en la cama para ver un concierto de Pink Floyd mientras se comía su achocolatado almuerzo. Una vez satisfecho, se levantó a buscar una cerveza y volvió a acostarse para seguir mirando la grabación. Los suaves e hipnóticos pasajes musicales consiguieron adormecerlo y, sin quererlo, se quedó dormido.

Fue despertado por un trueno, llovía y el yate se agitaba sobre un mar intranquilo. Era de noche. El camarote estaba tenuemente iluminado por la pantalla del televisor, en la que se veía el menú del DVD. Arístides cogió el teléfono y miró la hora, eran las nueve y doce.

—¡Maldición! —dijo el navegante, todavía somnoliento.

Al encender la luz, miró hacia el exterior por la puerta abierta y le pareció ver figuras humanas. Su corazón arrancó a correr. Su cuerpo se llenó de adrenalina. Se precipitó y cerró la puerta. Se asomó por el ojo de buey y pudo confirmar que, en efecto, habían tres personas desconocidas sobre la embarcación.

Pasó el seguro de la puerta y cogió el teléfono con la intención de pedir ayuda. No había caso, allí no tenía señal. Arístides no tenía armas y pensó que estaba perdido. Se le ocurrió que quizás los hombres no tenían malas intenciones sino que habían hallado su yate a la deriva y, no pudiendo comunicarse por radio, lo habían abordado para investigar. Si no era eso, eran ladrones.

De ser ladrones, Arístides no tenía como defenderse. Pensó en usar la botella de cerveza como arma, pero con eso no podría someter a tres individuos. Cuando tuviera que enfrentarlos no le quedaba más remedio que rendirse.

—Por favor, que no me maten —pensó, lleno de miedo.

Conforme pasaban los minutos, a Arístides le pareció extraño que los hombres no se habían acercado todavía al camarote. Le parecía inútil retrasar el encuentro, tarde o temprano llamarían a la puerta, pensó que lo mejor era salir de aquella situación lo más pronto posible. Pensó en su esposa, a esa hora debía estar preocupada.

—Si no la vuelvo a ver... —pensó, pero no pudo continuar la frase.

Abrió la puerta, no podía seguir esperando. Los hombres estaban frente a él y voltearon a verlo. Sus rostros recibieron suficiente luz como para que Arístides se diera cuenta de que no se trataba de personas ordinarias. Horrorizado ante la monstruosidad que le revelaban sus ojos, el navegante cerró la puerta nuevamente y retrocedió temblando con gran agitación.

Los ahogados vivientes comenzaron a golpear la puerta al no conseguir abrirla. Los golpes eran violentos y hacían crujir la madera; los hombres poseían una fuerza sobrenatural. Al tiempo que golpeaban, lanzaban sonidos ininteligibles que casi parecían un esfuerzo por formar palabras.

Arístides estaba petrificado, agachado en un rincón, sin formar pensamientos, pero sabiéndose perdido. La muerte parecía inevitable.

Finalmente la puerta cedió al maltrato y se hizo pedazos. Los hombres entraron sin darse prisa y se detuvieron frente al atemorizado navegante. Le dijeron algo, pero sus gargantas descompuestas eran incapaces de formar palabras que pudieran ser comprendidas. Uno de ellos tomó a Arístides por la camisa y lo obligó a levantarse. Le soltó otro puñado de sonidos temibles.

—¿Qué quieres de mí? —preguntó Arístides— ¡No te entiendo nada!

El ahogado soltó al pobre hombre y le mostró el envoltorio de la barra de chocolate que se había caído por la borda.

—¿Chocolate? ¿Eso es lo que quieren? ¡Allí! ¡Allí los tienen!

Arístides señaló la caja de golosinas. Los ahogados cogieron la caja y se marcharon bajo la lluvia con escalofriante lentitud. Arístides los vio saltar al mar y de inmediato corrió a los controles para navegar a toda prisa de vuelta a la costa.

No le dijo ni una palabra de lo ocurrido a su esposa. Años después Arístides ya no estaba seguro de que el incidente hubiera ocurrido de verdad, creía que quizás había sido un sueño. Su mente se negaba a aceptar los hechos, a pesar de que no tenía manera de explicar el daño de la puerta del camarote.
El giro cómico me recordó un poco al terror infantil para bien, pues todos los elementos anteriores dan a entender que una gran tragedia va a ocurrir, pero después viene el humor que lo hace más family-friendly.

Re: Reto Literario 4

Publicado: Sab Dic 17, 2022 11:34 pm
por Eljovenperpetuosabio
Sebastián Luque - iz escribió: Jue Dic 08, 2022 11:12 am Se me terminaron las vacaciones, así que volvemos al ruedo :D
Arrancamos



El centro comercial está repleto.

Mientras subimos con el Charly por la escalera mecánica, puedo ver cómo el restaurante se va alejando más y más de mí, junto con mi idea de pizza y cerveza que me había acompañado durante mis horas laborales. Encima con este calor que sofoca se le antoja tomar un café… Pero bueno, él no tuvo oportunidad en la elección de la película, así que estamos a mano.

No puede con su genio. Esa sonrisa que le enseña a la mesera viaja con excesos de dobles intenciones. Me descubre mirándolo y cambia a esa otra, la de la complicidad. Charly, Charly, eres terrible.

—Cortado, doble —pido yo, aunque nunca sé si está bien pedirlo así, no sé qué significa lo de “doble”. ¿Es que es el doble de grande o el doble de cargado? Pero bueno, al menos así no suelo tener repreguntas que evidencien mi ignorancia, así que…—. Y una porción de cheesecake, gracias —esa sí la conozco bien, no por nada estoy como estoy.

Estos ratos en que coincidimos se nos pasan volando, pero parte de la magia que mantiene nuestra amistad a través de las décadas tiene que ver con no cruzarnos tanto: allá en la escuela pasábamos horas al día juntos y chocábamos más, la verdad.

Bah, qué sé yo.

Charly mira el celular, menea la cabeza, después se ríe con ese ruido raro que hace con la nariz y lo deja. No pasan cinco segundos y siento cómo vibra de nuevo. Yo busco el mío y chequeo: cero mensajes, cero notificaciones. Bien, todo normal.

Los pedidos llegan en la etapa en que estamos hablando de los niños. Presto especial atención a la mesera: andará en unos veinticinco años, la mitad de nosotros, más o menos. Se acomoda el pelo por sobre la oreja mientras atiende a las consultas de mi amigo. Dicen que esa es una señal, ¿no? Lo del pelo. Se le forman unas pequeñas arrugas de tanto sonreír, vaya qué belleza de dentadura que tiene. Charly, ¿cómo hacés para que parezca tan fácil?

Le va a sacar el número antes de que nos vayamos.

Al fin pruebo mi café: una delicia. Es cierto, acá adentro el aire acondicionado está fuerte y la bebida caliente pasa a ser agradable y, aunque considero tomarlo así, al final el azúcar me tienta y le agrego. Y me trajeron una señora porción de torta. Bien, ya nada puede arruinar el día.

—Bueno, me decías —le digo para que continúe y también para comer mis exageradas cucharadas—, ¿un árbol de dinero?

—¡Uy, Chester! Mi nena me va a volver loco con sus salidas —dice mientras se apoya en el respaldo y abre muchos los brazos, casi chocando a una señora que lo mira con un odio que me sorprende. Charly no nota nada—. Bueno, no, no le gustó que le diera una moneda, que con eso no se compra nada…

—Tiene toda la razón.

Asiente cerrando los ojos.

—Tiene toda la razón. Y le digo: “la plantamos acá, en la maceta de adelante…” ¿Vos viste el jardín que hicimos adelante?

—No, hace años de la última vez que fui, vos estabas con la madre todavía.

Le resta importancia con un gesto de las manos.

—Bueno, pusimos varios macetones, un montón de plantas con muchas flores… Se secó todo, no duró el jardín. Pero fuimos con Cata y la convencí de plantar la moneda para que después saliera un árbol de billetes.

Lo recrimino con la mirada.

—Engañando a una niña de cuatro años… Para no darle un billete…

—Ya tiene cinco. Además, ¡es un juego! Sabés cómo se puso a regar la moneda…

Se toma su café y prueba la primera de sus medialunas. Pidió tres y apuesto a que deja una: no sé si es algo consciente o no, pero suele dejar un tercio de lo que pide.

—Y después fui, el martes éste que me tocaba, y compré un pinito, y otras plantas más, y lo
puse justo ahí donde estaba la moneda… ¡La carita que puso cuando lo vio!

Si algo no le puedo criticar es cómo se desvive por sus hijas. No estaba ahí pero de verlo contándolo me la puedo imaginar.

—Genio, top tres mejores padres dos mil veintidós. Imagino que le pusiste algún billetito.

Me indica una pausa con las palmas.

—La hice que riegue el pino y al rato ya le puse un billete de cien, sí.

Agarra la segunda medialuna y se liquida el café, mientras en la mirada le intuyo algún recuerdo más.

—¿De qué te estás acordando?

Su ruido nasal, otra vez.

—No, que cuando Cata va y ve el billete, ella re contenta lo saca y empieza a saltar. Y yo le digo que podemos comprar unas golosinas así comemos viendo alguna película… ¿Y qué me dice la enana?

Me imagino.

—¿Qué te dice?

Charly se rie antes de responder.

—“Rajá de acá, quién sos, es para mí, si yo la estuve regando”.

Yo también me río. Con la vocecita que tiene Cata eso hubiera sido un video viral.

Charly se limpia las manos con una servilleta mientras recupera la compostura y la tira sobre la última medialuna. No la va a comer.

Enseguida aparece la mesera, de seguro quiere sacarnos rápido, porque ya hay gente esperando. No sé si mi amigo va a jugar alguna última carta para su cacería personal, pero no le voy a dar la oportunidad. Le agarro la mano con mucha suavidad y le digo:

—Ay, amor, ¿vamos que me siento mal?

Abre los ojos tanto que me sorprende que no se le salgan y desvía su mirada hacia la mesera. La joven me mira por primera vez por más de dos segundos, luego a él, y veo cómo aquellas arruguitas en sus ojos desaparecen en tanto la sonrisa se le relaja y opaca.

—Bueno, vamos, mi princesa —dice el Charly y nos ponemos de pie.

Deja la paga y nos vamos aguantando la risa.

—Sos un… Más te vale haber elegido una buena película —me murmura entre nasalidades.

Bajamos por la escalera y veo cómo le echa una última mirada a la mesera, que todavía nos espía confundida.
Esa niña egoísta no me agrada nada. No voy a negar que me gusta como has dirigido el reto, pues no pensé cómo hacer ese reto.

Re: Reto Literario 4

Publicado: Dom Dic 18, 2022 7:22 am
por Aina Rayo
Eljovenperpetuosabio escribió: Sab Dic 17, 2022 10:45 pm

¡Qué metaficción tan bien lograda! Ahora me pregunto cómo se desarrollaría el relato.
Hola joven perpetuo.

No entendí tu comentario. Es algo así como: buenos apuntes, donde está la historia? Estoy justamente desarrollando un texto, un ensayito, respecto a las críticas. Me interesa la tuya, si me pudieras explicar, porfis.

Saludos

Re: Reto Literario 4

Publicado: Dom Dic 18, 2022 1:48 pm
por Eljovenperpetuosabio
Aina Rayo escribió: Dom Dic 18, 2022 7:22 am
Hola joven perpetuo.

No entendí tu comentario. Es algo así como: buenos apuntes, donde está la historia? Estoy justamente desarrollando un texto, un ensayito, respecto a las críticas. Me interesa la tuya, si me pudieras explicar, porfis.

Saludos
Me refería a que me gustaba como es que hacías que los personajes hablasen con la autora para la construcción de la historia. Como no se mencionó el desarrollo de los eventos de la historia de la niña, me generó curiosidad por lo que pasará en el relato de la infante.
Saludos.

Re: Reto Literario 4

Publicado: Dom Dic 18, 2022 6:08 pm
por Aina Rayo
aaaahhh...jajaj yo había olvidado completamente a la niña (del reto, del libro) pero recuerdo que cuando terminé el relato también lo pensé...qué final darle, verdad?

Si tienes algunos otros puntos de vista respecto a críticas o asuntos relacionados, bienvenido. Deseo discutir las interpretaciones que les damos a las críticas que recibimos y bajo cuales premisas realizamos nosotros las nuestras. Creo que publicaré mi (pseudo)ensayo aquí, donde Krugos, como prueba, a ver que dice la comunidad, por si te interesara. Si?

Saludos!

Re: Reto Literario 4

Publicado: Lun Dic 19, 2022 12:00 am
por Eljovenperpetuosabio
Aina Rayo escribió: Dom Dic 18, 2022 6:08 pm aaaahhh...jajaj yo había olvidado completamente a la niña (del reto, del libro) pero recuerdo que cuando terminé el relato también lo pensé...qué final darle, verdad?

Si tienes algunos otros puntos de vista respecto a críticas o asuntos relacionados, bienvenido. Deseo discutir las interpretaciones que les damos a las críticas que recibimos y bajo cuales premisas realizamos nosotros las nuestras. Creo que publicaré mi (pseudo)ensayo aquí, donde Krugos, como prueba, a ver que dice la comunidad, por si te interesara. Si?

Saludos!
A mí sí me interesaría. También si lees y me das tu opinión de mi escrito para el reto 3, pues lo hice estando con fiebre y lo acabe a las 2 am... Me excedí, pero me siento satisfecho.